Mire usted. Uno pensaba que en México ya habíamos visto todas las chingaderas posibles. Ya vivimos crisis, gasolinazos, recortes, promesas eternas, rifas sin premio, mañaneras eternas y políticos que respiran aire puro mientras el pueblo respira polvo. Pero no. Siempre aparece un iluminado que dice A ver qué chingadera podemos revivir hoy
Y bolas que llega Ramírez Cuéllar, diputado de Morena, levantando la mano como si estuviera ofreciendo chicharrones calientes.
Porque según él, lo que México necesita, urgente urgentísimo, es revivir la tenencia vehicular, esa joya del infierno fiscal que nomás escucharla nos da gastritis a nivel nacional.
El Recuerdo del Horror
La tenencia, pa acabar pronto, nació cuando al gobierno se le ocurrió la grandiosa idea de que los mexicanos éramos ricos nomás porque teníamos carro. Y que por lo tanto había que cobrarnos por usarlo, verlo, manejarlo o nomás porque existía. Un impuesto que se creó por mientras… y el por mientras duró décadas.
Como buen invento mexicano, nació temporal y murió eterna… hasta que decidieron quitársela a la federación y aventársela a los estados, que algunos la borraron pa caerle bien a la gente y otros la dejaron porque la necesitaban más que un borracho a la cerveza.
Pero el punto es que la enterramos.
Le echamos tierra.
Le pusimos flores.
Le pusimos banda.
Y hasta hubo quien puso carne asada arriba de la tumba para celebrar que se iba.
Pero no contábamos con Ramírez Cuéllar
Este señor, que sin duda ha de desayunar ideas raras, dice que es muy necesario, urgente, faltaba más, que la tenencia vuelva. Que porque los estados ocupan dinero.
Ah pos sí, cómo no van a ocupar dinero si la mitad se les va en ocurrencias, otra en viajes, otra en asesores inútiles y otra quién sabe dónde porque ups, se nos perdió.
Ramírez Cuéllar, con ese tonito de ya ni modo ahí les va, plantea que ahora sí, todos, parejo, sin llorar, a pagar la tenencia otra vez. Y uno nomás escucha eso y piensa
Pos qué desgraciado. Qué mendigo. Qué gusto de querer cobrarle al pueblo hasta el aire que respira.
Como dirían en Sinaloa
La porra lo saluda.
Y no precisamente con aplausos.
El Doble Madrazo para los Más Pobres
Porque mire. Al rico esta madre le hace los mandados. Si el rico tiene un carro de lujo, paga, deduce, inventa, registra en otro estado o de plano no siente nada porque tres mil pesos pa él son como veinte pesos pa uno.
Pero al pobre…
Al pobre sí le meten el garrotazo.
Ese que anda en un carro viejo, pegado con cinta y fe, que usa el Tsuru para llevar a los niños a la escuela, ir a la chamba y de pasada vender burritos, ese va a sentir el golpe.
Ese que apenas junta para placas, seguro, llantas remendadas y gasolina, qué chingados va a hacer cuando llegue la tenencia otra vez
Pues lo de siempre
Ni modo viejo, hay que pagarla. Y el mandado
Pos más frijoles.
La Burla Fiscal
Y lo más bonito es que los políticos siempre dicen lo mismo.
Es para mejorar la movilidad
Ajá.
Pa mejorar la movilidad… de su propio bolsillo.
Es para apoyar a los municipios
Sí claro, sobre todo al municipio mental donde ellos viven, ese donde no hay baches, no hay calor, no hay pobreza y no hay estrés porque todo lo pagan con dinero público.
Es que los estados ya no tienen de dónde sacar
Pos cómo van a tener si traen hoyos más grandes que la autopista a Mazatlán.
La Resurrección del Impuesto Zombie
Lo que más enchila es que este impuesto ya estaba muerto. No moribundo, no dormido, no de vacaciones. Muerto.
Ya le habíamos dicho adiós.
Y ahora este señor llega con pala en mano, tipo película de terror, desenterrando el cadáver como si fuera buena idea.
Imagínese la escena
El pueblo mexicano bien tranquilo disfrutando no pagar tenencia…
Y de pronto
Aaah cabrón, la tenencia está viva
Quién la despertó
Ramírez Cuéllar
Enciendan las antorchas
Pero ahí les va lo mejor
El discurso completo es
Es para mejorar infraestructura, movilidad y servicios
Y uno piensa
Cuándo, dónde, con qué pruebas
Porque aquí en Sinaloa, por ejemplo, si la tenencia volviera, ya me imagino la inversión
Un puente que no termina
Una obra que nadie pidió
Una carretera que inauguran tres veces
Un parque que se inunda con la primera lluvia
Y un político cortando listón y tomándose fotos como si hubiera descubierto la penicilina.
La Conclusión La Reata Fiscal Viene Completita
A final de cuentas, lo que propone el señor Cuéllar es simple
Que nos dejen caer la reata otra vez.
Sin vaselina.
Sin suavizante.
Directo y con ganas.
Y lo peor es que lo hacen con sonrisa, con discurso, con palabras bonitas, como si fuéramos tontos. Pero aquí somos muchas cosas… tontos no.
Así que sí.
Ramírez Cuéllar será diputado, será muy estudioso, será muy de Morena…
Pero para proponer esta chingadera, nomás hay una palabra
Desgraciado.
Mendigo.
Resucitador de impuestos malditos.
Y como diríamos en confianza, con el cariño de Sinaloa
Viejo, la porra te saluda… pero no de la forma que tú esperas.
Todo esto según yo el Goyo310.
Y si a don Ramírez Cuéllar no le parece, pues no queda más que ir montársela por andar de arrastrado proponiendo estupideces.

