Sinaloa, al borde del vacío futbolístico: un retroceso histórico que duele … Por Jesús Alfonso Durán

Sinaloa, al borde del vacío futbolístico: un retroceso histórico que duele … Por Jesús Alfonso Durán

La noticia que comenzó a circular hoy en medios nacionales —la presunta venta del Mazatlán FC a los dueños del Atlante y su eventual mudanza al Estadio Azteca para el Apertura 2026— no es solo un rumor más dentro del convulsionado entorno del fútbol mexicano. Para Sinaloa, representa la posible estocada final a un ecosistema futbolístico que ya venía agonizando desde hace años.

Y es que Sinaloa, tercer estado del país con más jugadores en la Primera División, se encamina a quedarse sin un solo equipo profesional en ninguna de las dos principales categorías: ni Liga MX, ni Expansión. Un contrasentido doloroso para una entidad que, a pesar de su enorme aporte en talento, ha sido abandonada por los proyectos deportivos que deberían sostener ese semillero.

Primero fue la salida del proyecto Agricultores de Guasave de la Liga Premier. Luego, el debilitamiento de la Tercera División —hoy TDP— ante las restricciones de la FMF que, lejos de incentivar el crecimiento regional, asfixian a quienes desean desarrollar futbol desde abajo. Y ahora, este golpe mayor: Mazatlán podría marcharse, y Dorados ya fue desplazado a Tijuana por Grupo Caliente, dejando al estado sin un representante histórico y sin identidad deportiva.

Lo que asoma al horizonte no es menor. Sinaloa corre el riesgo de regresar a los años 70, cuando el fútbol profesional era un lujo lejano y la región no figuraba en el mapa competitivo nacional. La diferencia es que hoy sí hay talento, sí hay historia reciente, sí hay afición… pero no hay visión ni voluntad por parte de quienes, desde el escritorio, deciden el destino de los clubes.

El panorama es desolador: un estado que produce futbolistas de élite, pero que no tendrá escenarios profesionales donde esos jóvenes puedan formarse, madurar y mostrarse. Un retroceso que contradice la narrativa de desarrollo del balompié mexicano y que, de confirmarse, significaría una pérdida irreparable para la identidad deportiva de Sinaloa.

Si lo de Mazatlán FC se hace realidad, si Dorados no regresa, si la TDP y la Liga Premier continúan bloqueadas, entonces sí: Sinaloa quedará en la orfandad futbolística. Y no por falta de pasión o de jugadores, sino por decisiones federativas y empresariales que parecen no valorar lo que este estado aporta al fútbol nacional.

Un panorama triste, injusto, y sobre todo incomprensible para una entidad que siempre ha sido fábrica de profesionales. Sin equipos, sin proyecto y sin apoyo, Sinaloa corre riesgo de quedar borrado del mapa del fútbol profesional mexicano. Y eso, simplemente, no se puede normalizar.

Comentarios

Aún no hay comentarios. ¿Por qué no comienzas el debate?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *