En Sinaloa el priismo ya no gobierna nada. Más bien sobrevive a puras respiraciones prestadas. En el mapa político solo queda un punto rojo. Una isla perdida en un mar de colores que ya se los comieron vivos. Navolato. El último refugio del PRI. El único municipio donde todavía gobiernan. Y eso gracias a un hombre que prometía mucho y terminó dando menos que un discurso del ex priismo en campaña. El Doctor Jorge Bojórquez. El hombre que el priismo sinaloense infló, presumió y veneró como si fuera el milagro que les regresaría la dignidad.
Porque digámoslo como es. El PRI de Sinaloa llegó al proyecto del Doctor Bojórquez con una desesperación que se notaba a kilómetros. Le apostaron todo. Lo presentaron como el salvador. Como el estandarte que demostraría que el PRI todavía sabía gobernar. Que todavía podía pararse firme. Que todavía inspiraba confianza. Que todavía existía. Y qué pasó. Pasó lo obvio. Lo que todos veían menos los que viven aferrados a recuerdos que ya nadie respeta.
El Doctor Jorge Bojórquez no funcionó. No prendió. No conectó. No resolvió. Y lo peor. No apareció. Navolato quedó bajo un presidente municipal que se siente a distancia. La gente lo dice claro. El presidente no se ve. No se escucha. No se siente. No hiede ni apesta porque para eso hay que estar presente. Y aquí ni eso. Navolato terminó con un alcalde fantasma. Uno que ni gobierna ni estorba. Nomás existe. Como un cuadro colgado en una oficina vacía. Ahí está, pero no sirve para nada.
Mientras el presidente anda quién sabe dónde, la gente sí resiente la ausencia. Los problemas se acumulan. La molestia se nota. Y el priismo que antes lo presumía ahora ya ni lo nombra. ¿Dónde están esos priistas que lo abrazaban en cada evento? ¿Dónde los que lo promocionaban como la prueba de vida del tricolor? Pues ahora andan borrando las fotos del Facebook. Ya no lo defienden. Ya no lo aplauden. Ya no lo acompañan. Hoy hasta lo niegan. Así es el PRI cuando las cosas no salen. Se hacen los sordos. Se hacen los mudos. Se hacen los inocentes.
Y no es culpa del pueblo. No es que el pueblo haya traicionado al PRI. Es que el presidente municipal traicionó la expectativa del pueblo. La gente sí creyó. Sí esperó. Sí pensó que quizá, solo quizá, el único municipio priista tendría un gobierno de a de veras. Y lo que recibieron fue un gobierno que ni se siente ni se nota. Un municipio al que le soltaron la mano mientras el alcalde sigue sin entender el tamaño del puesto que tiene.
Navolato no merecía un presidente invisible. No merecía un liderazgo ausente. No merecía convertirse en el ejemplo de por qué el PRI dejó de ser opción. Pero eso fue lo que les dieron. Y el priismo de Sinaloa apostó su último crédito político en un hombre que no solo no levantó al partido. Lo dejó peor. Porque ahora ni excusas tienen. Su única carta se les dobló. Su única esperanza se les rompió. Su único alcalde terminó siendo la prueba viviente de que su estructura ya no da para más.
Hoy el pueblo lo resiente. El priismo lo niega. Y el presidente municipal camina como si nada. Creyendo que lo que hace alcanza, cuando ni siquiera se le ve la intención.
Navolato no merecía esta decepción. Y el PRI no tiene cómo explicar que su único alcalde terminó siendo su peor vitrina.
Pero bueno. Todo esto, como siempre, según yo
El Goyo 310

