En lugar de centrar el debate únicamente en estrategias de seguridad, la diputada Tere Guerra Ochoa puso sobre la mesa una visión distinta: la paz en Sinaloa, dijo, debe construirse desde las condiciones sociales que viven las familias, especialmente en comunidades donde persisten carencias.
Durante un encuentro con habitantes de la colonia Hacienda de Urías, en Mazatlán, la legisladora planteó que la violencia no puede entenderse sin tomar en cuenta factores como la pobreza, la falta de oportunidades y la desigualdad. Desde su perspectiva, atender estos elementos es clave para generar estabilidad a largo plazo.
Más que un discurso institucional, el mensaje buscó conectar con la experiencia cotidiana de la población. Guerra Ochoa compartió parte de su historia personal para ilustrar que las dificultades económicas no son ajenas a su trayectoria, lo que utilizó como punto de partida para hablar de la necesidad de políticas públicas más cercanas a la realidad social.
En ese contexto, insistió en que el desarrollo económico del estado —especialmente en sectores como el campo y la pesca— no siempre se traduce en bienestar para quienes participan en esas actividades, lo que refleja una brecha que, según señaló, debe atenderse si se busca construir un entorno más seguro.
La diputada también planteó que la construcción de paz no puede recaer únicamente en el gobierno, sino que requiere la participación de distintos actores: desde autoridades hasta ciudadanía. Bajo esa lógica, llamó a fortalecer el trabajo comunitario, la colaboración institucional y el enfoque integral en las políticas públicas.
Asimismo, destacó que programas sociales, mejores condiciones laborales y acceso a servicios básicos forman parte de una estrategia más amplia que busca atender las causas estructurales de la inseguridad, alineada con los principios de la llamada Cuarta Transformación.
No obstante, reconoció que aún existen comunidades con limitaciones importantes en ingresos, vivienda y servicios, lo que obliga —dijo— a mantener el trabajo directo en territorio y a escuchar de manera constante a la población para diseñar soluciones más efectivas.
El planteamiento de Guerra Ochoa se suma a una visión que pone el énfasis en lo social como base para la seguridad, en un contexto donde el debate público suele centrarse en medidas inmediatas, pero no siempre en las causas de fondo.

