Yeradine Bonilla ante el riesgo de profundizar la crisis

Yeradine Bonilla ante el riesgo de profundizar la crisis


La política en Sinaloa no está en pausa. Está en tensión. Y en ese terreno movedizo le toca gobernar a Yeradine Bonilla, ya como titular interina. No llega a un estado ordenado ni a una clase política alineada. Llega a un escenario donde cualquier decisión pesa el doble y cualquier omisión cuesta el triple.
La discusión pública no está centrada en su nombramiento, sino en sus primeros movimientos. Ahí es donde empieza a definirse si esta etapa será de contención o de descomposición. Porque la crisis política ya existe, no es una hipótesis. Lo que está en juego es si se estabiliza o si se agrava bajo su conducción.
Yeradine Bonilla enfrenta un dilema clásico de las interinidades. Gobernar con margen limitado o ejercer con determinación aun cuando eso incomode. Si opta por administrar el tiempo, la política seguirá en modo espera. Si decide ordenar, inevitablemente tocará intereses y tensará más el ambiente en el corto plazo. No hay ruta sin costo.
El problema es que el estado no está para administraciones pasivas. La inseguridad presiona todos los días, la economía avanza con dificultad y la confianza pública está debilitada. En ese contexto, una conducción tibia no contiene, solo pospone. Y lo pospuesto en Sinaloa suele regresar con más fuerza.
En la calle hay preguntas que no son sofisticadas, pero sí determinantes. Si tendrá autonomía real o si gobernará condicionada. Si el poder la rebasará o si logrará ejercerlo con firmeza. Si construirá acuerdos amplios o si quedará atrapada en disputas internas. Son dudas que reflejan algo más profundo. Falta de certeza.
Ahí está el punto crítico. La incertidumbre es combustible para la crisis. Cuando la política no ofrece claridad, los actores económicos frenan, los sociales se repliegan y los políticos especulan. El resultado es un estado que se mueve lento cuando debería reaccionar rápido.
Yeradine Bonilla ya tiene un hecho histórico en su favor. Es la primera mujer en asumir la gubernatura, aunque sea de manera interina. Pero la historia no se sostiene con símbolos. Se sostiene con resultados. Y el margen para construirlos es corto.
Si no fija una ruta clara, la crisis política puede escalar. No por un solo evento, sino por acumulación. Falta de decisiones, mensajes contradictorios, señales débiles. Todo eso termina generando un vacío que alguien ocupa. Y ese alguien no siempre llega para ordenar.
También está el tema de la legitimidad práctica. No la que otorga el nombramiento, sino la que se construye día a día. La que se gana cuando se toman decisiones que dan certeza, cuando se comunica con claridad y cuando se demuestra control del aparato de gobierno. Sin eso, la interinidad pesa más de lo que debería.
La clase política local observa y calcula. Nadie se mueve de más hasta entender el alcance real de su gobierno. Eso la coloca en una posición compleja. Tiene que liderar a quienes están esperando para decidir si la siguen. Si no logra marcar el ritmo, serán otros quienes lo marquen por ella.
Y mientras eso ocurre, los sectores más vulnerables siguen cargando con la mayor parte del impacto. Comerciantes con ventas inestables, trabajadores con ingresos inciertos, familias que ya venían ajustando. Para ellos la política no es discurso. Es la diferencia entre avanzar o estancarse.
El riesgo no es abstracto. Si Yeradine Bonilla no asume con claridad su papel, si no ordena, si no decide, la crisis política puede convertirse en un problema mayor que termine amplificando los otros. Más incertidumbre económica, más presión social, más desgaste institucional.
Pero también existe la posibilidad contraria. Que use la interinidad como un espacio para estabilizar, para enviar señales firmes y para construir un mínimo de orden. No necesita resolver todo. Necesita evitar que todo se complique más.
En ese equilibrio se juega su paso por el gobierno. No en el nombramiento, sino en la conducción. No en el simbolismo, sino en la eficacia. Sinaloa no está evaluando si hizo historia al llegar. Está esperando ver si la hace por la forma en que gobierne……. Nos leemos pronto Desde la cochera

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