Hacia una cultura de la prevención…..EL TÁBANOPor Ismael Checa Landeros.

Hacia una cultura de la prevención…..EL TÁBANOPor Ismael Checa Landeros.

Mañana se realizará el Simulacro Nacional 2026, convocado por la Coordinación Nacional de Protección Civil y replicado por sus homólogas estatales y municipales. No es un evento menor ni un simple trámite institucional; es un ejercicio que, bien entendido, refleja qué tan preparados estamos para enfrentar una emergencia real. Porque en estos temas, conviene decirlo sin rodeos, la diferencia entre reaccionar a tiempo o no hacerlo puede ser definitiva.

En Culiacán y en Sinaloa se ha comenzado a construir, paso a paso, una cultura de la prevención. No ha sido fácil ni inmediato. Como sociedad, muchas veces hemos reaccionado después de los hechos, cuando ya poco se puede hacer. Sin embargo, también es justo reconocer que hoy existe mayor conciencia, más participación y una mejor disposición para entender que la protección civil no es un asunto exclusivo de las autoridades, sino una responsabilidad compartida.

Durante años, para muchas y muchos sinaloenses, hablar de protección civil era pensar en los voluntarios que, en temporadas como Semana Santa, dejaban de lado a sus familias para cuidar carreteras, playas y centros recreativos. Vaya desde aquí un reconocimiento sincero a todas esas personas que hicieron del servicio una vocación silenciosa. Ellos sentaron las bases de lo que hoy comienza a consolidarse.

Hoy el escenario es distinto. Se cuenta con profesionales de la protección civil, personas capacitadas, con formación técnica, con protocolos claros y, sobre todo, con una profunda vocación de servicio. Son quienes están presentes en simulacros, en operativos vacacionales y en momentos donde la ciudadanía más lo necesita. No improvisan; actúan. No especulan; responden.

Y en ese contexto, vale la pena destacar que, incluso en medio de las dificultades que atraviesa el municipio de Culiacán y el propio estado de Sinaloa, la coordinación municipal de Protección Civil ha logrado mantenerse firme. No es menor el dato: con recursos limitados, han sostenido su operación y han respondido a las exigencias de una responsabilidad que no admite errores.

Mi reconocimiento es para todo el equipo, y en particular para su director, Jesús Bill Mendoza Ontiveros, quien ha sabido conducir esta área con responsabilidad y compromiso. En protección civil no hay margen para la improvisación, y mucho menos cuando lo que está en juego son vidas humanas.

El simulacro de mañana debe asumirse con seriedad. No es una actividad más para cumplir con una agenda, es una oportunidad para revisar qué estamos haciendo bien y qué debemos corregir. Cada ejercicio de este tipo aporta, suma y fortalece. Poco a poco, sin estridencias, se va formando una cultura que privilegia la prevención sobre la reacción.

P.D. Nos vemos en la próxima entrega.

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