Uno de los mayores temores de los ciudadanos, así como también de los trabajadores municipales, ya sean funcionarios, sindicalizados, de confianza o por honorarios, cuando se presentan cambios en la presidencia municipal, es precisamente la incertidumbre. Existe siempre la desconfianza de que el ritmo de trabajo disminuya, que las obras se detengan o que los nuevos responsables del gobierno quieran cambiarlo todo solamente por imponer su propio sello político, dejando atrás proyectos ya iniciados o compromisos previamente adquiridos.
Sin embargo, en Culiacán se ha presentado una agradable sorpresa con la presidenta municipal Ana Miriam Ramos Villarreal, quien ha demostrado comportarse con responsabilidad, madurez política y profesionalismo. Desde su llegada, ha dejado claro que conoce perfectamente las acciones, programas y compromisos que venía ejecutando su antecesor, y más importante aún, que entiende la necesidad de mantener estabilidad y continuidad en un momento donde la ciudadanía lo que más reclama es precisamente orden, atención y cercanía.
Ya se le observa recorriendo colonias, visitando a las familias en sus hogares y teniendo contacto directo con la población. No se ha encerrado en la oficina ni ha optado por el aislamiento burocrático que muchas veces caracteriza a algunos gobernantes. Al contrario, ha salido al encuentro de los ciudadanos, escuchando sus necesidades y haciendo compromisos concretos. Una frase que recientemente expresó refleja claramente su disposición y entrega al trabajo: “Los visitamos, escuchamos y venimos a llevarnos nuestra tarea; pronto volveremos con las soluciones”.
Como decimos en mi pueblo, se está moviendo “como pez en el agua”. La confianza depositada en ella al ser elegida como presidenta municipal de Culiacán la está correspondiendo con trabajo, responsabilidad y sensibilidad política. Y eso, en tiempos complicados, vale mucho.
Otro aspecto importante que debe destacarse es que los cambios realizados dentro de la administración han sido mesurados y prudentes. Eso habla del conocimiento que tiene sobre la operatividad interna del Ayuntamiento de Culiacán y de la importancia de no generar inestabilidad innecesaria. También merece reconocerse la postura de respeto que ha mostrado hacia la vida interna del Sindicato de Trabajadores al Servicio del Ayuntamiento de Culiacán, el STASAC, entendiendo que la armonía laboral resulta fundamental para mantener funcionando adecuadamente los servicios y las áreas operativas del municipio.
Todo esto manda un mensaje positivo. Habla de una alcaldesa que busca unidad, tranquilidad y trabajo en conjunto, dejando de lado protagonismos innecesarios. En momentos donde muchas veces la política se convierte en confrontación, resulta importante reconocer cuando alguien apuesta por la estabilidad y por dar resultados.
Por lo pronto, los culichis estaremos atentos a sus próximos pasos como presidenta municipal, observando que esta dinámica de cercanía y continuidad se mantenga, porque al final del día, lo que verdaderamente importa es que a Culiacán le vaya bien y que los ciudadanos sientan que tienen un gobierno presente y comprometido.
P.D. Nos vemos en la próxima entrega.

