Se acabó el sueño mundialista. Inglaterra nos regresó a la realidad y, con el silbatazo final, también se acabó el mejor distractor que pudo tener el Gobierno de Sinaloa.
Ya no habrá canasta en la plazuela, ya no habrá queso en Valle Alto, ya no habrá pantallas gigantes ni la conversación girando alrededor de si México pasa o no pasa. Ahora sí, se acabó el circo… y comienza la función donde los ciudadanos quieren respuestas.
Porque mientras el balón rodaba, muchos temas quedaron en segundo plano. Ahora toca hablar de la licencia que, según los cuestionamientos de distintos actores políticos y ciudadanos, nunca se pidió. También de los famosos Zoom de la gobernadora interina, que terminaron convirtiéndose en tema de conversación más por la forma que por el fondo.
Ahora sí ya no hay árbitro que marque fuera de lugar para esas preguntas. El marcador ya no distrae, el VAR no existe para la política y el tiempo agregado se terminó.
Y es precisamente ahí donde comienza el verdadero encuentro. Porque una vez apagadas las pantallas y guardadas las banderas, los problemas siguen exactamente donde estaban. La inseguridad no pidió tiempo fuera, las familias siguen esperando respuestas y los temas políticos que quedaron congelados por unos días volverán inevitablemente a la mesa.
El Gobierno de Sinaloa tendrá que salir a responder. Ya no habrá un partido de la Selección que acapare la conversación en redes sociales ni una reunión masiva para desviar la atención hacia un gol o una atajada. Ahora las preguntas volverán a centrarse en las decisiones del gobierno, en la conducción del estado y en las explicaciones que muchos consideran pendientes.
Porque el fútbol emociona, une y hasta hace olvidar por unas horas los problemas cotidianos. Pero cuando termina el partido, la realidad sigue esperando en la puerta. Y esa realidad no se resuelve con un marcador, ni con una transmisión en pantalla gigante, ni con un ambiente de fiesta.
Mientras unos lloran por la eliminación de México, otros deberían entender que ahora sí todas las miradas regresarán a Palacio de Gobierno. Se acabó el Mundial para el Tricolor, pero también se acabó el margen para esconder los temas incómodos detrás de la euforia futbolera.
El silbatazo final no solo eliminó a México. También marcó el regreso a la agenda política de Sinaloa. Y ahí ya no hay penales, ni repechaje, ni revancha la próxima semana. Ahí lo único que cuentan son los resultados y las respuestas.
Todo esto según yo, El Goyo 310.

