Noé Heredia y la vieja fórmula que podría volver a darle vida al PRI.

Noé Heredia y la vieja fórmula que podría volver a darle vida al PRI.

Hay partidos que hacen política y hay partidos que hacen reuniones para decidir cuándo será la próxima reunión. El PRI, durante mucho tiempo, cayó en la segunda categoría. Mientras el país cambiaba, ellos seguían inaugurando comités vacíos, tomándose la foto entre los mismos de siempre y convencidos de que la estructura seguía viva… aunque ya hasta las telarañas habían pedido licencia.

Hoy la historia parece querer cambiar.

En Culiacán ya comenzó el desfile de nombres. Que Erika Sánchez, que Paola Gárate, que fulano, que sutano… en el PRI todos son candidatos… mientras no haya que salir a caminar bajo el sol de las dos de la tarde.

Pero entre tanto nombre hay uno que, sin hacer tanto ruido ni andar repartiendo codazos, empezó a mover el tablero: Noé Heredia.

Y no porque haya comprado una encuesta de esas donde hasta mi compadre sale arriba de Elon Musk. No. Simplemente porque hizo algo que parece revolucionario para algunos políticos modernos: salió de la oficina.

Sí, así de sencillo.

Agarró la calle, el polvo, el calor, el café recalentado y las reuniones donde no te reciben con aplausos, sino con una lista de reclamos que viene acumulándose desde hace años.

Porque una cosa es muy clara: en política, cuando la gente deja de mentarte la madre, no significa que ya te quiere… significa que ya ni le importas.

Y a Noé sí le tocaron las mentadas.

Le reclamaron, le dijeron de todo, le recordaron viejas cuentas pendientes. ¿Y qué hizo? Lo más raro que puede hacer un político: quedarse a escuchar.

Antes de andar cazando votos ajenos entendió una regla que muchos olvidaron. Primero fortalece tu casa. Recuperó la estructura, buscó a quienes el partido había tratado como muebles viejos, los sentó, los escuchó y convenció a varios de regresar.

Porque el PRI tenía estructura… nomás que estaba en modo “última conexión hace tres años”.

Después vino lo bueno: salir por los que un día fueron priistas, luego panistas, después morenistas y ahora andan más arrepentidos que quien se tatuó el nombre de la ex.

Y ahí puede estar el verdadero negocio político.

Mientras otros siguen peleándose por quién sale en la foto, Noé parece entender que las elecciones no se ganan en Facebook, ni en WhatsApp, ni en los cafés donde todos se sienten estrategas nacionales. Se ganan caminando.

Claro, tampoco hay que echar las campanas al vuelo.

Caminar no garantiza ganar. Si así fuera, los repartidores de tortillas ya serían gobernadores.

Pero sí garantiza algo que muchos ya habían olvidado: presencia.

El PRI necesita un candidato que sepa aguantar presión, reclamos y hasta una buena mentada de madre sin salir corriendo ni echarle la culpa a la prensa.

Porque el próximo alcalde de Culiacán no se va a enfrentar a una ciudad contenta. Se va a encontrar una ciudadanía enojada, cansada y desconfiada de todos los partidos.

Y para aguantar ese paquete se necesita más suela que saliva.

Mientras algunos siguen haciendo política con aire acondicionado, café importado y comunicados de prensa que nadie lee, otros ya andan sudando la camiseta.

¿Le alcanzará a Noé Heredia?

Nadie lo sabe.

¿Va a ganar?

Tampoco.

Pero si el PRI realmente quiere competir y no solamente cumplir con el trámite de poner candidato, quizá debería dejar de buscar al más popular en las mesas de café y empezar a voltear a ver al que ya se ensució los zapatos.

Porque una cosa es querer ser candidato…

Y otra muy distinta es trabajar para merecerlo.

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