Hoy, a dos años del asesinato del maestro Héctor Melesio Cuén Ojeda, la Fiscalía General de la República no solo mantiene estancado el caso, sino que, sin una explicación convincente, reservó el expediente durante los próximos cinco años.
Lo que más molesta a parte de la sociedad sinaloense es que siguen sin respuesta preguntas elementales que cualquier investigador debería formularse para esclarecer el asesinato del exrector de la UAS, líder moral del Partido Sinaloense y diputado federal electo al momento de su muerte.
Si la FGR acusó a la Fiscalía estatal de fabricar el montaje del video de la gasolinera, donde supuestamente asesinaron a Cuén para despojarlo de su camioneta, ¿por qué solo separaron del cargo a la entonces fiscal, Sara Bruna Quiñónez? Se trata de un hecho sumamente grave que también involucraría a la actual fiscal, Claudia Zulema Sánchez Kondo, quien en ese momento se desempeñaba como vicefiscal de la zona centro y a quien correspondía legalmente investigar el crimen.
¿Por qué la FGR, después de atraer el caso, frenó una investigación indispensable para esclarecer no solo el asesinato de Cuén, sino la extracción o el secuestro de El Mayo, si había indicadores o no de la posible asistencia a esa reunión de Rubén Rocha, hacer un diagnóstico cercano a la trama del avión, sus características, el diseño tecnológico para no ser detectado, el perfil del piloto que luego la Fiscalía Federal enviaría a Estados Unidos sin saber que era él.
Es decir la Fiscalía General de la República tuvo todo a la mano para esclarecer los hechos de Huertos del Pedregal, pero en lugar de hacerlo prefirió oscurecerlos, al grado del ridículo y de exhibir la incapacidad de inteligencia del Estado Mexicano que, en voz de la presidente Claudia Sheinbaum, un día sí y otro también, se la lleva solicitando información a Estados Unidos, misma que por el contrario un periodista, a través de una investigación, si obtuvo. !Para Ripley!
Retomando el caso específico del maestro Cuén, ¿Porqué la FGR no citó con la debida diligencia a Fausto Corrales Rodríguez, entonces su chofer y funcionario universitario? ¿Y qué ocurrió con los trabajadores de la gasolinera? Si el video era un montaje, esos testimonio resultaban clave para determinar si se trasladaba a Cuén ya sin vida y para establecer dónde, cómo y a qué hora fue asesinado.
¿Porqué cremaron el cuerpo del exrector apresuradamente y, por lo tanto, las huellas físicas que determinaban sus horas de muerto y cómo fue ultimado? ¿Hubo entonces una necropsia de ley que pretendió borrar los rastros de cómo fue asesinado? Es decir, la Fiscalía local no solo habría cometido un delito grave fabricando un videomontaje sino, además, en esa lógica, habría desaparecido las evidencias de un delito enviándolas de inmediato al horno crematorio.
Qué curioso y absurdo, en lugar de investigar por ley, médica y científicamente, las huellas de un cuerpo inerte para determinar las causas reales de su muerte, las borraron. ¿No era esto suficiente como para suspender de inmediato y fincarles responsabilidades a la señora Sara Bruna Quiñónez y a todos los funcionarios involucrados que hoy siguen trabajando para la Fiscalía? Pero la FGR prefirió congelar el caso pese a todas las evidencias y pruebas que ella mismo tuvo a la mano desde el primer momento.
Pero hay más preguntas.
¿Quiénes fueron los autores materiales e intelectuales del crimen de Héctor Melesio?
¿Sabía Rubén Rocha de la reunión, como se desprende de las declaraciones de “El Mayo” Zambada?
¿Viajó ese día a Los Ángeles para visitar a un sobrino, justo horas antes de la visita a Sinaloa del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador?
¿Entregó ante la FGR su pasaporte con los sellos migratorios para acreditar su estancia en Estados Unidos? Si lo hizo, ¿por qué nunca lo mostró públicamente?
En lugar de realizar una investigación clara y contundente ante la sociedad de Sinaloa y de todo México, la FGR decidió ocultar el expediente y guardar silencio frente a indicios y contradicciones que cualquier fiscal honesto estaría obligado a investigar a fondo.
La sociedad sinaloense merece respeto, sobre todo porque, días antes de ser asesinado, Héctor Melesio Cuén declaró públicamente que responsabilizaba al Gobierno de Sinaloa si algo les ocurría a él o a su familia.
Además, Cuén había denunciado, con documentos en mano, presuntos actos de corrupción de la administración rochista. También afirmó que la campaña del gobernador con licencia fue financiada con maletas de dinero ilícito y que, al concluir, los responsables de recibirlo se quedaron con una parte considerable de esos recursos.
Las acusaciones fueron públicas, claras y directas. Aun así, ¿la FGR decidió reservar el expediente? Y aunque asegure que la investigación continúa, ¿cómo es posible que, después de dos años y con todos estos elementos, no existan resultados ni líneas claras de investigación?
¿O es que desde Palenque bajaron la instrucción a una FGR que, por lo mismo, de autónoma tiene lo que el Poder Judicial de independiente?
Mientras, ciudadanos, universitarios, militantes del Partido Sinaloense, partidos opositores, amigos y familiares de Héctor Melesio Cuén Ojeda, siguen exigiendo justicia. Aunque al final hay algo que no encaja y que por sí mismo se vuelve sospechoso: El anuncio de la dirigencia del PAS de una posible alianza electoral con Morena, después de todo lo que padeció Héctor Melesio Cuén, su líder histórico, hasta el final de su existencia. ¿Y eso, a parte de que no se le ha hecho justicia, no sería traicionar su memoria? ¿O cómo se le llamaría?
