¿Por qué fue tan enfático el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, al negar que el Gabinete de Seguridad proteja al gobernador con licencia, Rubén Rocha Moya? Y, en todo caso, ¿qué tendría de extraordinario que un personaje de ese nivel contara con un esquema especial de seguridad?
Durante los meses más intensos de la confrontación entre las facciones del Cártel de Sinaloa, Rocha se desplazaba rodeado por convoyes del Ejército, la Guardia Nacional y corporaciones estatales. Era una imagen cotidiana. Por lo mismo, resultaría ilógico pensar que, una vez separado del cargo, el riesgo en torno a su persona disminuiría automáticamente.
Sin embargo, Harfuch fue más allá del simple desmentido. Aseguró que Rocha no cuenta con protección federal y que ha permanecido en su domicilio. Neta, ¿lo está exhibiendo o trata de decir que es tan inocente al grado de que estos tres meses se ha llevado en su casa sin necesidad de resguardo? Que le pregunten a los vecinos.
Si realmente Rocha esta recluido en su casa y carece de un dispositivo especial de seguridad, ¿cómo se explica que un personaje considerado de alto perfil político y con potenciales riesgos de seguridad permanezca prácticamente expuesto o invisible durante tres meses? Si su situación es tan normal como se afirma, ¿por qué no se le ha visto realizando actividades cotidianas? ¿Qué impide que reaparezca públicamente?
En Culiacán, la explicación oficial difícilmente convence. No porque existan pruebas de lo contrario, sino porque los hechos conocidos no terminan de armonizar con el relato gubernamental.
Lo verdaderamente llamativo no es que el Gobierno niegue brindarle protección. Lo llamativo es la energía con la que insiste en hacerlo. Hay desmentidos que cierran un tema y otros que, por el contrario, terminan alimentándolo. Y este es el caso.
El vacío de información tiene un efecto lógico: multiplica las preguntas. Y si, en este caso, el gobierno no logra responderlas con claridad, será la incertidumbre la que se imponga.
Si para la Fiscalía General de la República no existen elementos para proceder contra Rubén Rocha Moya y la propia presidenta Claudia Sheinbaum ha sostenido que no hay pruebas en su contra, la pregunta viene por “default” ¿por qué el gobernador con licencia sigue sin reaparecer políticamente? ¿Qué impide su regreso si, jurídicamente, nadie se lo objetaría?
¿Regresará Rocha para antes del 06 de agosto como le aseguró una fuente confiable a este columnista? ¿O será otro su destino determinado por alguna negociación de alto nivel? En este mundo Kafkiano de la 4T todo puede suceder.
¿Dónde está realmente el gobernador licenciado y el senador Enrique Inzunza porque, hasta hoy, nadie los ha visto?
El Dios Cronos, como siempre, termina imponiendo su propia lógica. No hay duda: las sospechas y las interrogantes terminan imponiéndose ante el vacío y la falta de certeza.
Ahí está el detalle, dijo Cantinflas.

