Julio César Silvas comparte con Grupo Red Canaco Culiacán hallazgos de Sinaloa Productivo y Resiliente sobre los desafíos de gestión, profesionalización y gobernanza que enfrentan las empresas sinaloenses.
CULIACÁN, SINALOA.- Resistir ya no es suficiente. Después de años en los que las empresas sinaloenses han demostrado una notable capacidad para mantenerse operando frente a condiciones adversas, el siguiente desafío consiste en transformar esa resiliencia empresarial en capacidad de competir con mayor método, estructura y capacidad de adaptación.
Esta fue una de las reflexiones centrales de la conferencia “Gobernar la empresa en tiempos de riesgo, poder y crisis”, impartida por Julio César Silvas Inzunza, Camarólogo y Consejero de Negocios, ante integrantes de Grupo Red Canaco Culiacán, en las instalaciones de CANACO Servytur Culiacán.
Durante la sesión, Silvas Inzunza compartió algunos de los principales hallazgos derivados de Sinaloa Productivo y Resiliente, ejercicio de análisis del entorno empresarial que ha permitido observar cómo están evolucionando las empresas y cuáles son algunas de las barreras que dificultan su consolidación y escalamiento.
Lo que se encontró, dijo, es que el empresario como individuo ya superó una primera prueba: demostrar que puede mantenerse en condiciones adversas. Sin embargo, ello no significa que sus organizaciones hayan desarrollado las mismas capacidades.
El siguiente nivel de evolución, añadió, consiste en convertir conocimiento, experiencia y capacidad empresarial en procesos, controles, información, talento y estructuras que puedan ser reproducidos por la organización.
Es decir, se debe de pasar de una lógica basada principalmente en la reacción ante las crisis hacia un modelo de ajuste operativo continuo; de la intuición de la primera generación hacia la gobernanza y el control administrativo; y de una expansión impulsiva hacia un crecimiento prudente, sistematizado y replicable.
Entre las fragilidades observadas aparecen factores internos como la dependencia del fundador y una planeación financiera de largo plazo todavía incipiente, pero también condiciones externas: déficit de talento con disciplina operativa, desconexión entre formación académica y realidad productiva, informalidad, dificultades para acceder a financiamiento orientado al escalamiento, regulación municipal heterogénea y ausencia de sistemas integrados de información económica.
Ante ello, aseguró Julio César Silvas, hay tres grandes pilares para avanzar.
Uno, es la maduración operativa, que implica fortalecer disciplina financiera, indicadores, cumplimiento y orden administrativo.
Dos: la tecnología se convierte en infraestructura operativa que permite controlar, medir y escalar.
El tercero es la transformación es cultural, que significa pasar de competir exclusivamente de manera aislada hacia esquemas de complementariedad y colaboración empresarial.
“La competitividad deja entonces de depender únicamente de empresas extraordinariamente resistentes y comienza a construirse mediante organizaciones profesionalizadas que interactúan dentro de ecosistemas capaces de generar información, talento, financiamiento y colaboración”, expresó.
“Una empresa mejor gobernada no es aquella que nunca enfrenta problemas, sino aquella que ha desarrollado capacidades para detectarlos, evaluarlos y responder sin comprometer innecesariamente su continuidad”, añadió.
La cuestión de fondo, sostuvo, es que Sinaloa puede continuar dependiendo de la resiliencia individual de sus empresarios, del crecimiento impulsado principalmente por esfuerzos particulares y de empresas que compiten de manera aislada; o bien avanzar hacia una estructura basada en organizaciones profesionalizadas, crecimiento sistematizado y una visión más compartida del desarrollo empresarial.
Y para el caso de las empresas, observó, esa transformación comienza desde dentro, pues el desafío ya no consiste únicamente en demostrar cuánto se puede resistir, sino en construir una organización que no tenga que empezar de nuevo cada vez que llega una crisis.

