Los Mochis, Sinaloa.- Sinaloa vive del campo, pero hoy quienes durante generaciones han trabajado la tierra están llegando a un punto que debería preocuparnos a todos: los productores ya no quieren sembrar y hasta las tierras se están quedando sin quien las rente, advirtió la diputada local del PAN, Roxana Rubio Valdez.
En el norte del estado, explicó, la renta de las tierras se ha desplomado. Terrenos que antes se rentaban en alrededor de 20 mil pesos al año, hoy apenas llegan a 4 mil. No porque la tierra haya dejado de servir, sino porque cada vez son menos los productores dispuestos a asumir el riesgo de sembrar.
“Estamos hablando de familias que durante generaciones han vivido del campo y que hoy no saben si vale la pena volver a sembrar. Esa es la realidad que se está viviendo en Sinaloa y que el Gobierno no quiere reconocer”, señaló.
Los números también muestran la dimensión del problema. En 2025, el valor de la producción agrícola de Sinaloa cayó 32 por ciento, mientras los productores solicitaron 7 mil millones de pesos para comercializar el maíz y únicamente se aprobaron 640 millones.
“Ni siquiera uno de cada diez pesos que necesitaban los productores fue aprobado. ¿Cómo quieren que el campo salga adelante si los recursos no alcanzan y además llegan tarde?”, cuestionó.
Rubio Valdez señaló que Morena también ha desaparecido programas que durante años ayudaron a producir, tecnificar y comercializar el campo, como PROAGRO Productivo, Fomento a la Agricultura, Apoyos a la Comercialización, Concurrencia con las Entidades Federativas y Productividad y Competitividad Agroalimentaria, que en conjunto llegaron a representar más de 15 mil millones de pesos.
Y los pocos apoyos que permanecen, agregó, tampoco representan certeza para quienes trabajan la tierra. Son menos recursos, no alcanzan para todos y llegan tarde. Un ejemplo son los más de 24 mil productores que tuvieron que esperar para recibir los apoyos correspondientes a su maíz.
“Eso es lo que Morena le está dejando al campo: tierras sin quien las rente, productores que ya no quieren sembrar y familias que viven con la incertidumbre de no saber si su trabajo les va a alcanzar para el siguiente ciclo”, afirmó.
La diputada panista advirtió que esta crisis ocurre además en medio de la violencia que azota a Sinaloa y que ha hecho todavía más difícil trabajar, producir y vivir en distintas regiones del estado.
“Mientras ellos presumen cifras desde un escritorio, aquí en Sinaloa hay productores preguntándose si vale la pena volver a sembrar. Esa es la realidad que el gobierno actual no quiere reconocer”, concluyó.

