Hoy, mis queridos lectores, no vengo a hablar de política, ni de los desastres del mundo. No, hoy es un día especial: ¡mi cumpleaños! Así que, agárrense porque aquí les va la verdadera celebración. Un año más de vida, de sabiduría, y de esa risa que a veces es lo único que nos queda. ¿Qué tal, eh? ¡Ya soy un año más viejo y no más sabio, eso es seguro!
Primero que nada, gracias a Dios, que parece que tiene un sentido del humor bien cabrón. ¡Un año más sobreviviendo a esta locura que llamamos vida! A veces me pregunto si me está tomando el pelo. Pero no importa, aquí estoy, celebrando un año más de ser un chingón… o al menos eso intento. ¡Ya soy un viejo! Y como buen sinaloense, lo llevo con orgullo. ¿Qué se siente? Pues se siente como un tequila bien tomado: un poco amargo, pero al final, te ríes de lo que hiciste anoche.
Este año, me he dado cuenta de que estoy más gordo. ¡A la chingada las dietas! He estado comiendo como si no hubiera un mañana. ¿Y qué? La vida es muy corta para contar calorías. Si el mundo se va a acabar, que se acabe con un buen plato de birria y un par de cervezas. ¡Eso sí es vivir!
Y ni hablar del color de mi piel. Cada año parece que el sol me quiere hacer su chamba personal, y aquí estoy, más moreno que nunca. Pero, ¿saben qué? Mientras más oscuro me pongo, menos me importa lo que digan los demás. ¡Que me digan lo que quieran! Yo sigo disfrutando de la vida, aunque tenga que usar bloqueador solar como si fuera un novato en la playa.
Hoy, agradezco a todos los que me leen, porque aunque a veces se enojen conmigo, ¡se lo toman en serio! Algunos coinciden conmigo, otros no, y algunos ni siquiera saben por qué están aquí. ¡Pero gracias de todos modos! La vida es un desmadre y yo solo soy un pinche pasante en esta locura.
Así que, a mis amigos y enemigos, ¡a seguir dándole! Este viejo no se detiene. Brindemos por otro año de locuras, amistades, y por seguir riéndonos a la cara de lo que venga. ¡A darle, que la vida es un desmadre y yo voy en primera fila! ¡Salud!
Bueno, todo esto según yo, el Goyo310, Gregorio García Vázquez, para los que me conocen de verdad, porque aunque no lo parezca, no soy tan culero como muchos piensan. Jajaj… ¡Fugaaaaaa!

