Bloqueos, la política… y el cuento de que todo está “bien”

Bloqueos, la política… y el cuento de que todo está “bien”

Pues resulta que mientras el país parece una pista de obstáculos carreteras cerradas, traileros desesperados, agricultores con más tierra en los zapatos que dinero en las manos desde la CDMX nos dicen que “no hay razón para los bloqueos”. Así, con la tranquilidad de quien opina desde un escritorio con aire acondicionado y café cortesía del erario.

Rosa Icela Rodríguez salió muy firme a repetir que el diálogo está abierto, casi casi como si los productores tuvieran la culpa por no estar agradeciendo las más de “316 reuniones históricas” que presume. Doscientas con unos, trescientas con otros… puras reuniones, eso sí, pero resultados, ninguno. Parecen esas juntas eternas donde todos hablan, nadie resuelve, y al final preguntan: “¿Próxima fecha?”.

Pero bueno, la secretaria dice que no hay razón.

Y uno ve el desastre en las carreteras y pues sí… razón, a lo mejor no, pero coraje les sobra.

Y ahí no para todo: ahora resulta que los bloqueos son políticos. Que todo ese desmadre en las vías viene orquestado por el PRI, el PAN y el PRD, como si esas tres siglas todavía tuvieran el poder de coordinar algo que no sea un desayuno fallido. Pero bueno, esa es la versión que nos quieren vender: los bloqueos no son por necesidad, ni por enojo, ni por desesperación… son por maldad electoral.

Mientras los productores luchan por no quebrarse, el discurso oficial dice que marchan porque los manipulan. Como si el hambre, la deuda y la impotencia fueran inventos del bloque opositor.

Lo más gracioso es que hasta el propio Monreal, que nunca desaprovecha un micrófono, ya les dijo que no hay pruebas para tanta acusación. Imagínate: si entre ellos mismos se corrigen, ¿cómo quieren que los demás nos traguemos el cuento?

Pero regresemos al punto.

El gobierno dice que los bloqueos no tienen motivo.

Los manifestantes dicen que ya no aguantan.

Y mientras tanto, el país entero atorado entre las versiones de ambos. Como siempre, la realidad hecha sándwich entre la narrativa oficial y la frustración de la gente.

Porque claro, según la Secretaría, todo está bajo control… excepto las carreteras, los productores, los transportistas, la logística nacional y el ánimo general del país. Fuera de eso, todo perfecto.

Si todo está tan resuelto, ¿por qué seguimos viendo carreteras cerradas?

Si el diálogo está tan abierto, ¿por qué nadie encuentra respuestas?

Y si no hay razón… ¿entonces por qué la gente se arriesga a perder días de trabajo, a pasar noches enteras en las vías y a quedar mal con todos?

Porque sí, muy manipulado y muy político, pero no conozco a nadie que bloquee una carretera nomás por deporte.

Pero esa es la magia del discurso oficial: cuando no pueden resolver, entonces culpan. Cuando no hay solución, inventan enemigos. Y cuando todo falla, siempre queda decir: “hay manos detrás”.

Pues sí, hay manos detrás… las de un gobierno que no está entendiendo nada.

Así que aquí te va, sin maquillaje y sin filtro:

Si no hay razón para los bloqueos… entonces alguien está mintiendo.

Y no, no son los que llevan semanas bajo el sol.

Porque al final, la realidad siempre es más terca que cualquier conferencia. Y mientras sigan hablando desde la comodidad del escritorio, el país seguirá aprendiendo a la mala que los problemas no se resuelven con declaraciones… sino con trabajo. Trabajo real, no juntas que nomás llenan agenda.

Y ya para cerrar, como decimos en el barrio: no se hagan pendejos, ustedes dijeron “sin maíz no hay país” y al parecer ya nos cargó la macana, porque país no vamos a tener.

Según yo, el Goyo 310.

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