Construir desde las bases, la estrategia ideal para recuperar el rumbo.

Construir desde las bases, la estrategia ideal para recuperar el rumbo.

El municipio es la primera línea donde se recupera la legitimidad ciudadana. El mensaje reciente de Alejandro Moreno en la toma de protesta de la FENAMM (Federación Nacional de Municipios de México) fue el banderazo nacional para una reconstrucción del país y sus Estados  desde lo local.

Para el priismo, el ayuntamiento representa el espacio donde la política es el mecanismo para lograr la solución tangible a los problemas cotidianos de la gente. En este contexto, el liderazgo nacional marca una ruta clara: El crecimiento del partido pasa obligatoriamente por la excelencia en el gobierno más cercano a la gente.

En Sinaloa, esta visión tiene un referente inmediato en Navolato. El trabajo de Jorge Bojorquez es el testimonio de que el PRI sabe gobernar con orden y resultados, pero la estrategia estatal debe ir mucho más allá de una sola alcaldía. La supervivencia y el éxito de los partidos, como bien dice  Stein Rokkan, dependen de su capacidad de articulación territorial y de su capilaridad organizacional. Para Rokkan, un partido es fuerte solo si logra penetrar cada estrato de la sociedad a través de una red que capture las demandas locales y las transforme en acción política cohesionada. Sin esa capilaridad, la organización se vuelve vulnerable y el vínculo con el elector se rompe.

Bajo esta lógica, los dieciocho regidores del PRI deben  de actuar como uno solo bloque común. No son figuras aisladas en un cabildo; son los representantes de un partido que debe trabajar en  unidad y capacidad. Su labor es elevar la discusión pública mediante una agenda de soluciones que demuestre que, frente a la improvisación de otros, nosotros tenemos el método y la experiencia. Sin embargo, para que este bloque de regidores sea efectivo, necesita del acompañamiento del Comité Estatal y la operación de los Comités Municipales funcionando  como el puente entre regidores y la estructura territorial del partido.

El presidente del comité, el subcomité y, fundamentalmente, el seccional, deben ser los sensores permanentes de las problemáticas en el territorio. En la teoría de Rokkan, esta es la infantería que mantiene vivo al partido. Su tarea es detectar la falla en el servicio público o la demanda social antes que nadie, permitiendo que el partido procese esa información y la convierta en una propuesta de solución. Esta inteligencia territorial es nuestra mayor ventaja competitiva.

La meta final es clara: El PRI de mano de sus representantes en los cabildos tienen la gran oportunidad de construir una propuesta de gobierno que sea nuestra principal carta de presentación para recuperar la confianza sinaloense.

 El ciudadano no busca discursos; busca saber exactamente cómo se va a resolver el problema del agua, la seguridad y el bache. Al promover esta cohesión total entre comités y regidores, estamos enviando un mensaje de profesionalismo. Es momento de incentivar el ánimo en cada rincón del estado; si logramos que nuestra estructura se asuma como un ejército de gestión y cercanía, el PRI volverá a ser la fuerza que marque el rumbo de Sinaloa desde sus municipios.

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