No pues ahora sí se volaron la barda. Resulta que en su conferencia de prensa, Alejandro Moreno salió muy digno a anunciar a sus “defensores de México”. Sí, así, sin tantita pena. Como si nadie tuviera memoria, como si la gente no supiera que ese mismo concepto ya lo traían bien trillado los de enfrente con sus famosos “defensores de la Cuarta Transformación”.
O sea espérate… no que muy indignados porque Morena andaba en campaña adelantada. No que muy ofendidos porque estaban jugando chueco. No que muy críticos del método. Y ahora resulta que no solo hacen lo mismo… lo hacen con copia casi calcada. Nomás le cambiaron el nombre y listo, como tarea de secundaria mal hecha.
Y ahí es donde uno dice no es que esté mal organizarse, no es que esté mal preparar el terreno, no es que esté mal mover piezas… lo que está cabrón es la incongruencia. Porque pasaron de señalar a convertirse en lo mismo que criticaban. Y eso en política no solo se nota… se cobra.
Entonces salen Paloma Sánchez y Mario Zamora como los nuevos “defensores de México”. Y otra vez no es contra ellos. Ellos están en su papel, subirse al barco que les ponen enfrente. El problema es el libreto. Ese libreto rancio, sin creatividad, sin identidad, sin tantita madre política para decir vamos a hacer algo distinto.
Porque si algo necesitaba el PRI en Sinaloa era diferenciarse, marcar distancia, construir algo propio. No esta copia descarada que lo único que hace es confirmar que no traen rumbo. Que van reaccionando, no proponiendo. Que van siguiendo, no liderando.
Y luego nos regresamos al mismo punto de siempre. El territorio. Porque tú puedes ponerle el nombre que quieras defensores, promotores, coordinadores o lo que se te ocurra pero si no hay trabajo real en la calle eso no vale nada. Es puro membrete, puro rollo, puro humo.
Y ahí es donde vuelve a doler. Quién decidió esto. En qué momento se sentaron con la militancia para decir oigan vamos a hacer esto cómo ven. Nunca. Aquí otra vez fue la misma receta. Decisión de cúpula, anuncio bonito y a ver quién se alinea.
Pero la raza ya no está para alinearse nomás porque sí. El priista de a pie ya no es el de antes. Ya cuestiona, ya duda, ya se encabrona. Y con justa razón, porque ve cómo se repiten las caras, cómo se repiten los errores y ahora hasta cómo se repiten los discursos… pero de la competencia.
Y lo más irónico de todo es eso. Terminaron convirtiéndose en lo que tanto criticaron. En eso que señalaban como indebido, como adelantado, como fuera de lugar. Y ahora ahí van caminando exactamente por la misma vereda, nomás que con distinto logo.
Eso no es estrategia, eso es falta de ideas. Eso no es adaptación, eso es resignación. Eso no es política moderna, eso es copia con descaro.
Y mientras tanto el PRI en Sinaloa sigue sin resolver lo básico. Quién es, qué quiere y a quién representa. Porque con estos movimientos lo único que dejan claro es que ni ellos mismos saben.
Pero bueno, ya tienen “defensores de México”. Lástima que todavía no tienen quién defienda la coherencia, la identidad… ni el sentido común.
todo esto según yo de Goyo 310

