¿EN QUIEN CONFIAMOS? …. Por Ismael Camacho

¿EN QUIEN CONFIAMOS? …. Por Ismael Camacho

La inseguridad nos ha llevado a desconfiar de todo y de todos. La expresión común ya no es de creer que unos u otros podrían ayudar a tener un Sinaloa en mejores condiciones económicas y, por supuesto, de seguridad. Estamos en la lamentable situación de preguntarnos, con todo lo que eso puede implicar, en serio, con preocupación y hasta con amargura: Y ahora ¿Quién podrá defendernos?, aunque parezca broma, ya no causa gracia.
El respeto, la confianza y hasta la admiración por los grupos y los personajes ha disminuido al grado de convertirse en desconfianza y rechazo. Los cuerpos policiacos, el Ejército, la Marina o la Guardia Nacional no infunden seguridad, al contrario, deseamos alejarnos por si son víctimas de un ataque de quienes deberían ser perseguidos por ellos y que ahora los persiguen. No queremos cruzarnos con ellos por no saber si seremos sus víctimas por “confusión” o de sus fechorías que son secreto a voces.
Los personajes, esos que deberían provocar “Bienestar”, los que han sido puestos por las buenas, o por las malas, para brindar un Estado de Derecho, tienen la credibilidad de Pedro, el del lobo. Y cada vez que hacen cuentas alegres, aparece una fosa, una hielera o algún otro evento que les pega con la realidad en la cara. Los que no estaban siendo contados, ahora se tienen que incluir en las cifras.
Y aquellos que se suponen están “enfrente”, no tienen poder para decidir sobre absolutamente nada. Y también tienen miedo, igual que todos nosotros. Los poquitos, muy poquitos que alzan la voz, se tienen que encomendar al Cielo, en la tierra no se cuenta con nadie. Estamos solos, abandonados en manos de la maldad.
Es común escuchar el “somos más los buenos, los trabajadores, los echados pa´delante”, de acuerdo, pero, no tenemos armas, no tenemos equipo táctico, ni carros blindados, ni rifles calibre 50, ni el alma negra capaz de enfrentarnos a tiros. Ni aspiramos a eso.
Aspiramos a que nuestro Gobierno nos cuide. Aspiramos a poder circular por Culiacán, por Mazatlán o por cualquier camino a los Pueblos Mágicos, con gusto, como lo hacíamos hace casi 2 años.
Solíamos desear estar con bien, ahora nos conformamos con que no nos toque el mal. Antes de septiembre del 2024 nos preocupaban otras cosas que ya ni recordamos. Ahora solo quiero regresar a salvo, cada día, a mi casa y encontrar a mi familia sin mal. Eso creo yo.

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