Enfermarse en México, un lujo que pocos pueden pagar

Enfermarse en México, un lujo que pocos pueden pagar

Hay cosas que uno nunca planea en la vida. Enfermarse es una de ellas. Nadie se levanta un lunes por la mañana pensando que quiere pasar horas en una sala de espera, que quiere escuchar que no hay medicamento o que quiere encontrarse con la indiferencia de quienes deberían ayudarte. Pero en estos tiempos enfermarse se ha vuelto casi una prueba de resistencia.

Hoy enfermarse es caro, estresante, molesto y muchas veces casi imposible de enfrentar. No importa si vas a un hospital público o privado, la experiencia suele terminar siendo desgastante. En muchos lugares la atención es fría, distante y a veces hasta parece que uno estuviera pidiendo un favor en lugar de estar buscando ayuda médica.

Y luego está el problema que se ha vuelto el pan de cada día. La falta de medicamentos. Es una escena que se repite en todo el país. Personas con una receta en la mano caminando de farmacia en farmacia esperando que en alguna tengan lo que necesitan. Algunos lo encuentran después de horas. Otros simplemente no lo consiguen.

En los hospitales públicos el panorama suele ser todavía más duro. Basta con caminar por los pasillos para ver historias que duelen. Gente esperando durante horas con el rostro lleno de preocupación. Personas que llegan con dolor y con miedo esperando que alguien los atienda, pero muchas veces se encuentran con que no hay medicina, no hay equipo o no hay espacio.

Uno ve a las familias con la angustia encima. Algunos salen molestos, otros resignados y otros simplemente salen llorando porque no saben qué más hacer. La enfermedad ya es una carga suficiente como para todavía tener que pelear contra un sistema que muchas veces parece rebasado.

Pero en medio de todo ese caos también pasa algo muy curioso. Cuando uno se enferma la vida empieza a acomodar las cosas de otra manera. Las preocupaciones cambian y muchas cosas que parecían importantes dejan de serlo.

Y sobre todo uno descubre algo que a veces tarda años en entender. Cuando llega la enfermedad también llega la verdad sobre las amistades.

Hay amigos que desaparecen como si la enfermedad fuera contagiosa para la amistad. Personas que estaban siempre en la fiesta, en la reunión o en los momentos buenos, pero que cuando aparece el hospital simplemente no aparecen. Ni una llamada, ni un mensaje, ni un “cómo vas”.

Pero también ocurre lo contrario. Aparecen personas que no esperabas. Gente que llega con una palabra de ánimo, con una llamada, con un mensaje o simplemente con su presencia. En esos momentos uno entiende que los verdaderos amigos son los que están cuando la vida aprieta.

La enfermedad tiene esa extraña capacidad de quitar máscaras y dejar ver quién es quién.

Y hay otra cosa que también ocurre casi siempre. Cuando el cuerpo falla y el miedo aparece muchos terminan volteando hacia arriba. Incluso los que no se consideraban creyentes empiezan a hablar con Dios.

En los hospitales se escuchan más oraciones que en muchas iglesias. Hay manos juntas, miradas al cielo y promesas hechas en silencio. Personas que piden un poco más de tiempo, una segunda oportunidad o simplemente la fuerza para salir adelante.

Cuando la salud se tambalea uno entiende que el poder, el dinero o la política valen muy poco frente a algo tan simple y tan valioso como sentirse bien.

Al final todos terminamos siendo lo mismo. Personas esperando que la vida nos dé otra oportunidad.

Mientras tanto el país sigue lleno de discursos, promesas y debates políticos, pero en la vida real la gente sigue buscando algo mucho más simple. Una buena atención, un medicamento disponible y un sistema de salud que realmente funcione cuando más se necesita.

Porque hoy en México enfermarse no solo duele en el cuerpo. También duele en el bolsillo, en el ánimo y muchas veces hasta en las amistades.

Todo esto según yo el Goyo310.

Comentarios

Aún no hay comentarios. ¿Por qué no comienzas el debate?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *