El fraude en línea se ha convertido en uno de los delitos de mayor crecimiento a nivel mundial, impulsado en gran medida por el uso de inteligencia artificial, mientras que muchos gobiernos aún no cuentan con las herramientas ni la capacidad suficiente para enfrentarlo, advirtió la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.
De acuerdo con el director interino del organismo, John Brandolino, actualmente las estafas digitales representan una parte cada vez más grande de los delitos reportados, especialmente en países de ingresos medios y altos, aunque el verdadero alcance del problema podría ser mucho mayor debido a que muchas víctimas no denuncian por vergüenza o incomodidad.
Ante el avance de este fenómeno, Viena fue sede de una Cumbre Global contra el Fraude, organizada por la ONU y autoridades internacionales, donde gobiernos, empresas tecnológicas y organizaciones civiles buscan diseñar estrategias para frenar una actividad criminal que genera miles de millones de dólares al año para redes delictivas.
Especialistas advierten que el entorno digital facilita enormemente el trabajo de los delincuentes, ya que internet permite contactar víctimas en distintos países con costos mínimos y gran rapidez, algo que resulta mucho más difícil en los fraudes tradicionales que requieren presencia física o infraestructura local.
Uno de los factores que más preocupa es el uso de inteligencia artificial para potenciar estas estafas. La tecnología permite a los criminales enviar miles de mensajes automatizados en distintos idiomas, analizar datos de posibles víctimas y adaptar sus engaños para hacerlos más convincentes.
Aunque herramientas como los videos falsos o la clonación de voz han generado alarma, expertos consideran que el verdadero riesgo está en la capacidad de la inteligencia artificial para industrializar el fraude, multiplicando el número de intentos de estafa y aumentando la probabilidad de que alguna víctima caiga en el engaño.
Además, las investigaciones han detectado que estas operaciones ya no funcionan como engaños aislados, sino como redes criminales altamente organizadas que incluso pueden vincularse con delitos como el lavado de dinero o la trata de personas.
A pesar del crecimiento del problema, muchos países enfrentan dificultades para combatirlo. Según la ONU, varias de las herramientas legales y de cooperación internacional que utilizan los gobiernos fueron diseñadas hace décadas y no responden a la velocidad y complejidad de los delitos digitales actuales.
Las limitaciones tecnológicas, la falta de intercambio rápido de información entre países y la dificultad para investigar delitos que cruzan fronteras son algunos de los principales obstáculos que enfrentan las autoridades.
Por ello, organismos internacionales consideran clave fortalecer la colaboración entre gobiernos, empresas tecnológicas y entidades financieras, ya que muchas de estas compañías poseen información en tiempo real sobre cuentas falsas, transferencias sospechosas o sitios web fraudulentos.
El objetivo, señalan especialistas, es mejorar la coordinación global para reducir las ganancias de las redes criminales y evitar que cada vez más personas se conviertan en víctimas de fraudes digitales.
Con información de EFE.

