La Casa de los Famosos versión San Lázaro

La Casa de los Famosos versión San Lázaro

Ah qué bonito se ponen cuando descubren que la farándula no es lo mismo que la Cámara de Diputados, aunque a veces parezca el mismo circo pero con menos maquillaje y más presupuesto.

Resulta que Morena decidió suspenderle los derechos políticos a Sergio Mayer porque se fue a La Casa de los Famosos dejando la curul calientita. La Comisión de Honestidad dice que eso tuvo un impacto negativo en la imagen del movimiento. Imagínate tú, impacto negativo. Como si la política mexicana fuera concurso de pureza celestial y no campeonato nacional de maromas.

Según la resolución, el compa priorizó intereses personales sobre el mandato popular. O sea que cambiar el debate legislativo por el debate de quién roncó más fuerte sí les pareció cruzar la línea. No es que la Cámara sea Harvard con botas, pero mínimo ahí el guion lo escriben con presupuesto público y no con patrocinadores de shampoo.

Dicen que aunque haya suplente, irse a un reality puede percibirse como poner lo individual sobre lo colectivo. Y ahí sí, muy bien. Porque si uno se va a encerrarse con cámaras 24 7, que se vayan todos. Que hagan temporada completa con bancadas divididas por equipos y eliminación por voto ciudadano. Total, el pueblo ya lleva años pagando el streaming más caro del mundo.

La Comisión habla de coherencia entre principios y comportamiento. Coherencia, esa palabra que en política suena como dieta en diciembre. Se oye bonita, pero nadie la cumple más de tres días.

También dijeron que no pueden seguir dándole prerrogativas porque se vería como tolerancia ante conductas contrarias a sus valores. Imagínate el escándalo, que alguien piense que en la política mexicana se toleran cosas raras. No hombre, eso sí sería novedad histórica.

Aquí el detalle no es que se haya ido a la tele. El detalle es que dejó la silla sola. Y en este país una silla vacía duele más que una promesa incumplida. Porque la promesa ya sabemos que no regresa, pero la silla mínimo estorba y recuerda que alguien debía estar ahí trabajando.

Muy bien que haya reglas. Muy bien que haya consecuencias. Pero que sea parejo, compas. Porque si vamos a castigar al que convierte la política en reality oficial, también revisen a los que hacen circo diario sin necesidad de productor. Esos que dramatizan más que novela de las ocho y cobran como si estuvieran salvando la patria.

Al final, si la política va a ser espectáculo, mínimo que lo admitan y vendan boletos. Porque el pueblo ya está cansado de pagar entrada sin derecho a cambiar de canal.

Ahora imagínense nomás que esa misma vara con la que midieron a Mayer la trajeran de gira por Sinaloa. Que dijeran vamos a suspender derechos a todo aquel que haya puesto primero la selfie, el compadrazgo o el negocio familiar antes que el mandato popular. No hombre, se nos vacía el Congreso local más rápido que hielera en domingo de carne asada.

Cuántos diputados quedarían sentados de verdad trabajando y no nomás calentando curul. Habría sesiones donde el pase de lista parecería salón de secundaria en puente largo, puro eco contestando presente. Y eso que aquí talento para el show sobra, nomás que sin cámaras nacionales.

Y si la Comisión de Honestidad versión sinaloense se pusiera estricta con eso de la coherencia entre principios y comportamiento, varias alcaldías amanecerían acéfalas. Una que otra presidencia municipal tendría que poner letrero de cerrado por remodelación moral. Imagínate los ayuntamientos operando con suplentes de suplentes porque el titular andaba más ocupado en eventos sociales que en resolver baches.

Capaz y hasta habría que abrir convocatoria pública para ver quién sí quiere chambear sin andar buscando reflector. Se les caería el teatro a más de uno que trae más producción que informe de gobierno. Porque si el pecado es anteponer lo personal a lo colectivo, aquí habría fila larga para confesarse.

Y no se trata de golpear por golpear. Al contrario, muy bien que haya reglas. Muy bien que alguien diga hasta aquí. Pero que no sea nomás cuando el ridículo es televisado en horario estelar. Porque en lo local también hay capítulos dignos de reality, nomás que sin patrocinador oficial.

Qué pasaría si de verdad aplicaran esa lógica. Cuántos cargos quedarían vacíos, cuántas oficinas tendrían que cerrar por falta de coherencia, cuántos discursos se quedarían sin actor principal. Tal vez descubriríamos que el problema no es que uno se haya ido a La Casa de los Famosos, sino que muchos llevan años viviendo en su propia casa de fama personal, aislados del pueblo que dicen representar.

Así que sí, muy bien por la sanción. Aplausos si quieren. Pero si van a limpiar la casa, que no sea nomás el cuarto que salió en la tele. Porque si revisan todos los cuartos, capaz y terminan viviendo en el patio.

Todo esto según yo el Goyo310

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