Tres guerras políticas serán las que se deban librar, hacia las elecciones del 6 de junio de 2027.
Tres guerras, cuyo platillo fuerte del menú será la conquista de las 17 gubernaturas que se pondrán en juego en el tablero electoral de la Nación.
1.- La guerra interna y abierta, que se libra ya entre los propios correligionarios por las candidaturas a las citadas gubernaturas.
2.- La guerra externa, a celebrarse en la elección constitucional del 6 de junio de 2027, entre los candidatos designados por todos los Partidos participantes.
3.- La guerra disfrazada y que pretende ser invisible, en donde participan los verdaderos poderes que mueven, orientan y deciden la designación de las candidaturas.
De las tres batallas en referencia, es la interna la que ya se encuentra en marcha, aunque auspiciada por los generales que disparan su fusilería desde los flancos de los cuarteles de la tercera guerra en mención en busca de colocar a sus alfiles.
Y es que, no podemos ignorar que las y los actores visibles de la guerra interna, son movidos por un motor con dos palancas.
Una sería la palanca del freno, y la segunda para acelerar el ritmo de la carrera de las y los candidateables.
Son en efecto dos palancas, pero movidas precisamente por las manos ocultas de los ideólogos de la multicitada tercera guerra.
Y es que lo sabemos todos; Nadie en política se mueve sin línea previa.
Y la línea la dan los personajes que desde el poder político y económico marcan la pauta.
Es evidente entonces que la anticipada guerra interna, no es casual ni obedece a la idea de los pretensos.
Porque, si todas, y todos los suspirantes, luchan desde ya, y con todas las herramientas a su alcance por las ansiadas candidaturas, es porque alguien los avala e impulsa.
No importa, habrían de decir los padrinos politicos, que se violenten las reglas electorales del INE
Es por esa razón, que en la tormenta de las pasiones, el llamado árbitro electoral esté siendo retado, ignorado y rebasado por el arrebato de las ambiciones políticas.
El INE diseñó y divulgó su calendario electoral, estableciendo fechas y reglas claras que deberían ser acatadas por todo el enjambre de la colmena política.
Sin embargo, lo triste y lamentable es que al Instituto electoral y sus mandamientos jurídicos nadie lo pela.
En palabras más comunes y corrientes, diríamos que los liderazgos politicos, sociales y empresariales, anclas del poder en México, se pasan al INE por ese rincón axilar, conocido coloquialmente como sobaco.
“Si tu rompes las reglas, yo hago lo mismo”, parece ser la retórica de aspirantes, Partidos e impulsores de imágenes personales.
Es esa cruenta batalla interna la que nos dibuja un escenario donde las ambiciones de las, y los pretensos parecen olvidar la necesaria obediencia a las reglas del juego.
La lucha por el poder, bien vale la pena, podrían pensar, los hombres y mujeres que mueven los escenarios pre- electorales.
Es incuestionable afirmar, que la guerra por las candidaturas, ha dejado atrás todo tipo de interés que no sea el de los propios aspirantes y sus impulsores.
Se entiende asimismo, que la guerra por las candidaturas, no es de ideas, propuestas, ni debates, entre los pretensos que buscan alcanzarlas.
Deben entender los aspirantes, que el resultado de su guerra por las candidaturas, no es de suya propia, sino de la fuerza y voluntad de sus impulsores.
Por lo pronto, las opiniones, análisis y conjeturas respecto a las posibilidades de unos y otras candidatas, trasciende ya a través de los distintos espacios de opinión.
Son disparos mediáticos surgidos de los fusileros, en la búsqueda de atacar y destruir la imagen pública de la, o el enemigo incómodo.
En Sinaloa, la llamada tierra de los Once Ríos, la guerra política interna, nos ofrece un escenario a todas luces novedoso y relevante.
Me refiero a la relevancia que cobra el observar un inventario político multicolor que nos habla de unas elecciones netamente camaleónicas.
Porque, innegable es, que los colores politicos de las y los posibles candidatos ya perdieron distinción y autenticidad política.
Hoy podemos ver hombres y mujeres cuya fisionomía nos ofrecen características extraordinariamente interesantes, pero igualmente extrañas.
Paradójicamente podríamos decir, que por las noches, se acuestan esos personajes con pijama de color blanco, y al amanecer, su ropa de dormir se ha tornado verde.
Y siguiendo con la parodia, diremos que en los tiempos actuales de la política, podemos ver, individuos de piel morena, con pelo naranja, y ojos verdes.
Personas también con melena naranja, pies blancos, ojos azules y tez morada.
Se pueden observar igualmente gentes con ojos verdes, manos amarillas, melena roja y piel morena.
Y sin faltar aquellos extraños entes, de piel verde, ojos naranja y cabello azul.
Esa especie de espejismo político, tiene tal vez su origen en la nueva modalidad adoptada por los Partidos politicos de abrirle sus puertas a militantes de otras corrientes ideológicas.
Desde mi óptica personal y muy inspiracionista, podría pensar en que este novedoso juego de colores politicos, pudo haber inspirado el surgimiento de los llamados THERIANS.
Desde esa suposición, habría que voltear a ver la fauna humana de corte político, conformada por camaleones, chapulines, changos mecateros, coyotes, borregos, chureas, gansos, delfines, toninas, rémoras, ácaros y garrapatas.
Todos los especímenes antes enunciados, se mueven y forman parte del mundo de la ironía cultural con que el pueblo mexicano da vida e identidad a algunos personajes del mundo político nacional.
Advertir debo, que la realidad, aunque fuera cierta, no de ja de ser dolorosa para cualquier implicado.
La realidad es que los tiempos han cambiado, y que la identidad ideológica, y la lealtad al Partido político, están enfermas y han empezado a morir.
Con honrosas excepciones, se puede decir, que el olor del poder y el dinero, se han convertido en sus grandes enemigos.
Por esas y otras razones, hemos visto, como el fantasma de la rebelión, asoma en cada nueva jornada electoral, ofertando sus rostros en busca del nuevo amor político.
La histórica reverencia hacia los liderazgos de sus propios partidos es ahora cosa olvidada.
Hoy se impone la frase de; “Me das, o te dejo”…Una simple frase, traducida al recurrente chantaje político…Ya acabe… Nos veremos enseguidita.

