Sinaloa 2025 el año donde nadie se peleó pero todos se andaban viendo feo

Sinaloa 2025 el año donde nadie se peleó pero todos se andaban viendo feo

El 2025 en la política sinaloense fue como esas carnes asadas donde nadie se anima a decir lo que piensa pero todos están contando quién se paró primero por otra cerveza. No hubo elecciones pero hubo más nervio que en año de campaña. Aquí no se votó pero sí se midió. No se gritó pero sí se cuchicheó. Y no se cayó nadie oficialmente pero varios ya traían la silla floja.

El gobierno del estado pasó el año jugando al equilibrio. El mensaje fue claro desde Palacio no hagan olas que el mar todavía no está para surfear. El gobernador se dedicó a acomodar el changarro, a mover piezas con cara de normalidad y a mandar señales que solo entienden los que viven de esto. Hubo cambios que se vendieron como ajustes técnicos pero en la grilla todos sabían que eran movimientos quirúrgicos. Política fina le dicen unos. Mano firme dicen otros. En la calle se entendió como ya no me sirves compa.

En el Congreso el ambiente fue de oficina con aire acondicionado y café recalentado. Sesiones tersas, discursos muy sentidos y votaciones que salían derechitas como fila de primaria. Nadie se desmarcó, nadie se hizo el valiente y nadie quiso pasar a la historia como el que rompió la armonía. Porque en Sinaloa el que se brinca el cerco antes de tiempo luego anda buscando sombra donde no hay.

Los diputados hicieron lo que tocaba aprobar lo que había que aprobar y tomarse la foto con cara de responsabilidad. Mucha palabra bonita sobre la gente y mucho acuerdo silencioso sobre el futuro. Porque aunque digan que legislan para hoy todos estaban pensando en mañana.

En los municipios Morena jugó a la administración tranquila. Obra por aquí, evento por allá, casco blanco, chaleco fosforescente y sonrisa de manual. Nada de pleitos, nada de escándalos, nada de protagonismo innecesario. El objetivo era claro llegar vivos y bien parados al siguiente capítulo. Gobernar sin molestar. Administrar sin hacer ruido. Política light pero efectiva.

Eso sí debajo de la mesa ya se sentía el cosquilleo. Porque no hay político que no esté pensando en el siguiente hueso aunque jure por su madre que no anda en eso. Todos muy institucionales en público y muy inquietos en privado. Todos diciendo hay unidad mientras en el celular ya traen grupos aparte.

Morena cerró el año fuerte pero inquieto. Como gallinero sin pleito pero lleno de miradas raras. Hay varios que se sienten con derecho, otros que se sienten con permiso y unos más que se sienten con urgencia. Nadie se destapó pero muchos ya se están probando el traje frente al espejo.

La oposición pues hizo su luchita. Mucha conferencia, mucho discurso de reconstrucción y mucha esperanza de que ahora sí se arme algo grande. Hablan de alianzas como si fueran receta mágica pero la realidad es que todavía no saben quién manda ni quién jala. Eso sí ganas no les faltan. Lo que falta es tiempo, estructura y un poco de realidad.

El 2025 fue eso un año de simulación elegante. Nadie se peleó en público pero todos se estaban midiendo. Nadie dijo voy pero todos estaban calentando. Nadie dijo no pero tampoco dijeron sí. Política de ceja levantada y sonrisa tensa.

Y ahora viene lo bueno. El 2026 ya se asoma como esos invitados que no avisan pero llegan temprano. Va a ser el año de las filtraciones, de los rumores, de los amigos incómodos y de los abrazos falsos. El año donde todos van a decir que no están buscando nada mientras ya andan buscando todo.

Aquí se empieza a sentir la grilla de verdad. Aquí se empieza a ver quién es quién y quién nomás hacía bulto. Y aquí es donde muchos se van a dar cuenta que no era tan fácil como pensaban.

Todo esto según yo el Goyo 310 bienvenido  sea el 2026 y la grilla.

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