SOLIDARIOS HASTA QUE SE ACABE LO POCO QUE TENEMOS

SOLIDARIOS HASTA QUE SE ACABE LO POCO QUE TENEMOS

México no tiene dos caras tiene como diez y todas sonríen cuando hay cámara. Somos ese país que se queda sin gasolina pero regala petróleo el que no tiene medicinas pero manda ayuda el que trae la despensa fiada pero invita la carnita asada para quedar bien con la cuadra aunque luego cene aire con limón.

Ahora resulta que México vuelve a sacar el pecho humanitario y anuncia ayuda para Cuba. Que quede claro desde el principio para que nadie se confunda los cubanos no son el problema. Allá hay necesidad real hambre real y crisis real. El que sufre no tiene nacionalidad ni culpa. El tema es otro y es más incómodo.

Mientras el gobierno anda repartiendo solidaridad internacional en casa traemos el refri en modo exhibición. Hospitales sin insumos clínicas sin médicos medicamentos que solo existen en discursos y familias completas haciendo milagros para comprar lo más elemental. Hoy lo básico ya no es un derecho es un premio.

Para afuera somos una chulada. Para afuera somos ejemplo moral del continente. Para afuera México es humanismo cooperación hermandad y discursos bonitos. Para adentro somos filas carencias promesas y el clásico vuelva mañana.

Es como ese compa que presume que ayuda a todos pero debe en la tiendita en la tanda y en la renta. Y todavía se indigna si alguien le dice oye y lo tuyo pa cuándo.

Estamos pasando una crisis fuerte y no es cuento ni exageración. La lana no alcanza los servicios no funcionan como deberían y la gente está cansada de escuchar que todo va bien mientras su realidad dice exactamente lo contrario.

Uno pensaría que primero se atiende la casa que primero se asegura lo esencial para la gente de aquí. Que antes de mandar cobijas al extranjero nadie duerma con frío en tu propio patio. Pero no. Aquí el orden es al revés primero el aplauso internacional y luego vemos si alcanza para los de casa.

Ayudar no está mal. Ayudar sin poder sí. Porque la solidaridad no se presume se sostiene. Y cuando ayudas con lo que no tienes no eres generoso eres irresponsable o peor simulador.

México es experto en verse bien aunque esté mal. En dar discursos aunque falten resultados. En repartir abrazos aunque no haya con qué curar comer o vivir dignamente.

Al final este país no tiene vocación de potencia tiene vocación de mártir. Se sacrifica se aplaude solo y se convence de que así es esto mientras la raza sigue apretándose el cinturón hasta que ya no hay más hoyos.

Y mientras tanto la gente sigue resolviendo como puede. Vendiendo lo que queda empeñando lo que sirve pidiendo favores que luego se pagan con vergüenza. El mexicano ya no estira la quincena ahora la exprime hasta que chilla.

En los discursos todo alcanza. En la realidad todo falta. Allá arriba se habla de solidaridad histórica de política exterior responsable de compromiso moral. Acá abajo se habla de cuánto subió el gas de si alcanza para el camión y de cuál medicamento se deja de comprar esta semana.

Nos dicen que es poquito lo que se manda que no afecta que no duele. Pero a quien le duele es al que ya va raspando. Al que escucha que no hay recursos mientras ve cómo sí hay para quedar bien afuera. Porque el problema no es el monto es el mensaje.

El mensaje es claro primero el reflector luego la solución. Primero la narrativa luego la realidad. Primero el aplauso internacional y después el reclamo nacional si es que queda tiempo.

Y no se trata de cerrarle la puerta al mundo ni de abandonar a quien sufre. Se trata de entender que la solidaridad empieza en casa y que un país fuerte ayuda sin lastimarse. Un país débil ayuda sangrando y presume la herida como virtud.

Aquí ya normalizamos vivir con lo mínimo y aplaudir que nos pidan más. Ya nos acostumbramos a que nos digan que es por una causa mayor mientras nuestra causa diaria sigue sin resolverse.

México no está siendo solidario está siendo resiliente a fuerza. Está aprendiendo a aguantar todo mientras le piden que aplauda el sacrificio.

Y lo más peligroso no es la ayuda ni la crisis lo más peligroso es que esto ya no sorprende. Ya no indigna. Ya no mueve. Solo se comenta se comparte y se sigue.

Todo esto según yo el Goyo310.

Porque en México primero se reparte la solidaridad y después si queda algo vemos si alcanza para nosotros.

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