El regreso de Sergio Mayer a su curul en la Cámara de Diputados generó una reacción poco común en el escenario político, al lograr que legisladores de Morena, aliados y oposición coincidieran en una misma postura, pero en su contra.
Apenas unas horas después de reincorporarse, el actor enfrentó críticas tanto en reuniones internas como en el pleno, donde se cuestionó su decisión de haber solicitado licencia para participar en un reality show y posteriormente retomar su cargo.
El ambiente contrastó con el respaldo que recibió su suplente, Luis Morales, quien fue reconocido por integrantes de Morena tras ocupar el escaño durante tres semanas.
Durante la sesión, legisladores de distintas bancadas expresaron su inconformidad, señalando que el trabajo legislativo no debe ser tomado a la ligera. Incluso desde su propio partido hubo reclamos directos, evidenciando una fractura interna.
Ante los señalamientos, Mayer admitió que su salida fue “políticamente incorrecta”, pero defendió su derecho a regresar, lo que no frenó las críticas. También acusó la existencia de “canibalismo político” dentro del entorno legislativo.
El episodio dejó al descubierto tensiones dentro de Morena y un inusual momento en el que distintas fuerzas políticas coincidieron, no para construir acuerdos, sino para rechazar el actuar de uno de sus integrantes.
Con información de Latinus

