Hay quienes todavía aseguran que falta mucho para el 2027. La verdad es que esos son los mismos que cada diciembre prometen que ahora sí van a dejar la cerveza, van a bajar de peso y el lunes empiezan el gimnasio. En política, el reloj corre diferente. Cuando el ciudadano común cree que todavía no empieza nada, los operadores ya hicieron llamadas, los grupos ya empezaron a acomodarse y los aspirantes ya traen semanas o meses caminando colonias, ejidos y sindicaturas.
Que no nos quieran vender otra historia.
Lo que hoy se está moviendo no son las candidaturas a las alcaldías. Lo que ya arrancó es el proceso interno para definir las Coordinaciones Municipales de Defensa de la Cuarta Transformación, un paso que históricamente termina siendo la antesala para quienes buscarán las presidencias municipales. Así ha sido y así apunta que volverá a ser.
Por eso no sorprende que en varios municipios ya haya quienes decidieron dejar de hacerse los interesantes y levantar la mano.
En Escuinapa, Jorge Ariz fue claro y directo. No salió con el clásico “si mi partido me lo pide”. No. Él dijo que buscará la Coordinación Municipal y ahí anda recorriendo comunidades. Hasta donde se sabe, es el único que públicamente ha dicho “voy” y eso, en política, también cuenta.
En Mazatlán la historia cambia porque ahí, como siempre, sobran los apuntados. La diputada Karla Ulloa anunció que buscará la coordinación; también aparece el exalcalde y exdiputado Edgar González Zatarain; el diputado Carlos Escobar, quien incluso ha dicho que solicitaría licencia cuando llegue el momento; y también David González Torrentera, quien desde el activismo decidió entrarle a la competencia. En el puerto nunca batallan para sacar aspirantes; el verdadero problema será decidir quién trae realmente con qué competir.
En Culiacán la lista también empieza a crecer. Ahí ya se mencionan el diputado Serapio Vargas, el diputado Pedro Lobo, Merary Villegas, Ricardo Madrid, Omar López Campos y seguramente en los próximos días aparecerán más. Porque en la capital todos dicen que no andan en campaña, pero casualmente todos andan saludando hasta al perro del vecino. Qué curiosas coincidencias tiene la política.
En Mocorito, Óscar Camacho “El Polocho” tampoco esconde su intención. Hoy milita en el Partido Verde, pero desde hace mucho dejó claro que quiere gobernar el municipio. Lleva tiempo construyendo su proyecto y caminando la tierra donde pretende competir.
En Ahome también comienza a calentarse el ambiente. Ana Ayala sigue siendo uno de los perfiles que más suenan y desde hace tiempo trabaja con esa aspiración. Pero también aparece la diputada local Juana Minerva, cuya cercanía con Imelda Castro hace que cada vez más actores políticos la mencionen como una posibilidad seria dentro del proceso.
Y en El Fuerte, el nombre que más se escucha es el del secretario del Ayuntamiento, Luis Lugo, quien también pretende convertirse en Coordinador Municipal de Defensa de la Cuarta Transformación.
Hasta aquí todo es normal.
Así se mueve la política.
Así empiezan todos los procesos internos.
Así se construyen los proyectos.
Lo verdaderamente llamativo viene cuando uno voltea para el otro lado del tablero.
Porque mientras Morena ya trae gente caminando, haciendo estructura, reuniéndose y dejando claro que quiere participar, la oposición sigue jugando a las escondidas.
Uno busca nombres en Escuinapa, Mazatlán, Culiacán, Ahome, El Fuerte y en muchos otros municipios… y encuentra más rumores que aspirantes.
Preguntas quién va por el PRI.
Silencio.
Preguntas quién levantará la mano por el PAN.
Más silencio.
Preguntas quién será la carta de Movimiento Ciudadano.
Y te responden con otra pregunta.
La mayoría sale con el mismo cuento: que primero las alianzas, que si candidatura común, que todavía no son los tiempos, que están analizando escenarios.
Traducido al español…
No traen nada.
Y lo más chistoso es que cuando alguno se atreve a decir “yo quiero”, no tarda ni un día en recibir más chingadazos de los propios compañeros que de Morena.
En lugar de construir candidatos, los destruyen.
En lugar de fortalecer liderazgos, los madrean.
En lugar de ponerse de acuerdo para competir, se ponen de acuerdo para ver a quién bajan primero.
Así cualquiera termina perdiendo.
Es como esos equipos llaneros que antes de que empiece el partido ya se agarraron a golpes entre ellos mismos y cuando sale el rival ya van perdiendo tres a cero.
Así de organizada se ve hoy la oposición.
En Mazatlán, por el lado de la oposición, apenas se alcanzan a escuchar los nombres de Maribel Chollet y José Luis Arreola… y párele de contar. Son de los pocos perfiles que realmente se mencionan con seriedad, pero también de los que más chingadazos reciben desde su propia trinchera. Pareciera que antes de pensar en competir contra Morena, la oposición está más ocupada en despedazar a los suyos. Así, cualquiera llega debilitado a cualquier proceso.
En Mocorito, por el lado de la oposición, sólo aparece un nombre: Francisco “El Chico” López, del PRI. Y hay que decirlo, se anda rascando con sus propias uñas, porque hasta el momento ayuda de su partido no ha recibido de nadie. Mientras otros esperan que les armen la estructura, él ha tenido que construir su proyecto prácticamente solo.
En el resto del estado, los perfiles fuertes brillan por su ausencia.
Y eso resulta hasta preocupante.
Porque si de verdad consideran que el gobierno ha tenido desgaste, que ha perdido puntos en algunos temas y que ésta podría ser una oportunidad para competir, entonces alguien debería avisarles que las oportunidades no esperan a los que llegan tarde.
Pareciera que su gran estrategia consiste en esperar que Morena se haga pedazos sola.
Nomás que hay un pequeño detalle.
Eso rara vez sucede.
Las elecciones no se ganan sentado en una oficina esperando una alianza milagrosa.
Las elecciones tampoco se ganan publicando tres memes en Facebook o creyendo que una encuesta de WhatsApp ya cambió la realidad.
Las elecciones se ganan haciendo política.
Caminando.
Construyendo.
Convenciendo.
Y hoy, guste o no les guste, los únicos que están haciendo eso son los que participan en el proceso interno de la Cuarta Transformación.
No significa que ya ganaron.
Ni que todo esté decidido.
Significa que, mientras unos ya están moviendo las piezas del ajedrez, del otro lado todavía siguen discutiendo quién pone el tablero.
Y cuando por fin reaccionen… capaz que ya hasta les dieron jaque.
Pero bueno todo esto … SEGÚN YO… EL GOYO 310

