Avísenle al PAS que la carrera por el 2027 no espera a nadie… El TÁBANO Por Ismael Checa Landeros.

Avísenle al PAS que la carrera por el 2027 no espera a nadie… El TÁBANO Por Ismael Checa Landeros.

En política, las ingenuidades suelen pagarse muy caro. Quien crea que la competencia electoral se detiene porque alguien lo pide de buena manera, simplemente no entiende cómo funciona este juego. La política no concede treguas, no espera rezagados ni se mueve por cortesía. Los espacios no se solicitan, se conquistan; el posicionamiento no se suplica, se construye todos los días.

Por eso llamó la atención que la dirigencia del Partido Sinaloense pidiera a los demás partidos bajar el ritmo de promoción de sus cuadros rumbo a 2027. La realidad es muy distinta. La carrera comenzó hace varios meses y hay quienes ya recorren el estado, fortalecen estructuras, aparecen en la agenda pública y empiezan a construir una narrativa propia. Mientras unos avanzan, otros parecen seguir esperando el disparo de salida.

Los liderazgos políticos tienen la obligación de transmitir confianza. Un dirigente no puede proyectar dudas ni resignación, mucho menos la imagen de que llega tarde a la competencia. Porque en política ocurre algo parecido al viejo dicho popular, al perro más flaco se le suben las pulgas. Cuando un partido luce débil, los adversarios lo perciben, los aliados toman distancia y los ciudadanos dejan de verlo como una opción real.

Vale entonces hacerse una pregunta muy sencilla. ¿Qué figuras del PAS son hoy ampliamente conocidas por la sociedad sinaloense? Si la primera respuesta que viene a la mente sigue siendo Héctor Melesio Cuén, con todo el respeto que merece su memoria, entonces el problema es evidente. Hace más de un año que el fundador del partido falleció y, desde entonces, el PAS no ha logrado construir nuevos liderazgos con la misma presencia pública.

Pero el problema no es únicamente de nombres. También es de causas. ¿Dónde ha estado el PAS frente a la crisis de inseguridad que vive Sinaloa? ¿Quién recuerda una movilización firme encabezada por su dirigencia contra los excesivos cobros de la Comisión Federal de Electricidad? ¿Qué gran bandera social ha impulsado durante los últimos meses para volver a conectar con la ciudadanía?

La política exige presencia permanente. Quien desaparece de la conversación pública termina desapareciendo también de la preferencia electoral. Los ciudadanos esperan partidos que encabecen luchas, que acompañen las demandas sociales y que representen una alternativa visible. Permanecer en silencio rara vez genera simpatías.

Por eso hoy surgen dos preguntas inevitables. ¿El PAS simplemente espera el momento para volver a sumarse al proyecto de Morena? ¿O estamos presenciando el inicio de un proceso de debilitamiento que podría convertir la elección de 2027 en la más difícil de su historia?

El reloj político no se detiene para nadie. Avísenle al PAS que la carrera por el 2027 no espera a nadie. Quien entendió que la contienda ya empezó lleva ventaja. Quien apenas se está dando cuenta, corre el riesgo de llegar cuando la elección ya esté prácticamente decidida.

P.D. Nos vemos en la próxima entrega.

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