CHISPAZO/ Felipe Guerrero BojórquezLA UAS NO ES DE UN GOBIERNO; ES DEL PUEBLO DE SINALOA

CHISPAZO/ Felipe Guerrero BojórquezLA UAS NO ES DE UN GOBIERNO; ES DEL PUEBLO DE SINALOA

En los momentos difíciles es cuando una institución demuestra de qué está hecha. La Universidad Autónoma de Sinaloa atraviesa una de esas etapas en las que no solo está en juego el pago de salarios o la estabilidad financiera. Lo que realmente está en juego es el futuro de miles de jóvenes y el patrimonio educativo y cultural más importante que ha construido Sinaloa en más de siglo y medio de historia.

La UAS no nació ayer ni depende de los gobiernos en turno. Hace 153 años, don Eustaquio Buelna sembró una semilla que con el tiempo se convirtió en una de las mejores universidades públicas de México. Desde entonces ha formado generaciones de ingenieros, abogados contadores, maestros, médicos, científicos, investigadores, artistas y profesionistas que han construido el desarrollo económico, social, cultural y científico de nuestro estado.

La historia de la Universidad también ha escrito páginas de resistencia. Ha enfrentado crisis económicas, conflictos políticos, intentos de sometimiento y agresiones externas. Sin embargo, siempre ha encontrado la fuerza para levantarse porque detrás de sus edificios existe una comunidad universitaria orgullosa de su identidad y comprometida con su misión.

Hoy no será la excepción. La comunidad encabezada por el rector Jesús Madueña Molina, junto con los líderes de los sindicatos universitarios, sabrá defender con dignidad a la institución, privilegiando siempre el diálogo, pero sin renunciar jamás a la obligación de proteger a la Universidad y a quienes le entregan diariamente su trabajo.

Negarle a la UAS los recursos que legalmente le corresponden no significa castigar a una administración; significa limitar oportunidades para miles de jóvenes y poner en riesgo uno de los motores más importantes del desarrollo de Sinaloa. La educación nunca debe verse como un gasto, sino como la inversión más rentable que puede hacer una sociedad.

La Universidad Autónoma de Sinaloa no pertenece a un grupo político ni a un gobierno. Pertenece a los sinaloenses. Es memoria, identidad, conocimiento y esperanza. Es la historia viva de un pueblo que aprendió a salir adelante a través de la educación.

Defender a la UAS es defender el futuro de Sinaloa, su desarrollo. Mientras exista una Universidad fuerte, de calidad como la nuestra, siempre habrá esperanza para las generaciones que vienen.
¡Qué viva la Universidad Autónoma de Sinaloa!

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