Luego de varios días sin pronunciarse públicamente sobre las acusaciones emitidas por autoridades de Estados Unidos contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, el gobernador de Sonora, Alfonso Durazo, fijó postura y defendió que, hasta el momento, no existen elementos probatorios que comprometan al partido Morena.
El también presidente del Consejo Nacional de Morena señaló que los señalamientos difundidos por instancias estadounidenses no han sido acompañados de pruebas concluyentes, por lo que consideró que no se puede asumir una responsabilidad política sin sustento legal. En ese sentido, insistió en que el partido no está sometido a una situación que ponga en duda su integridad institucional.
Las declaraciones se dan en un contexto de alta tensión política, luego de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos acusara a Rubén Rocha Moya y a otros funcionarios de presuntos vínculos con el narcotráfico, lo que incluso derivó en solicitudes de detención con fines de extradición. Sin embargo, autoridades mexicanas han respondido que dichas solicitudes no han incluido pruebas suficientes para proceder conforme al marco legal nacional.
El caso ha generado reacciones encontradas dentro del ámbito político. Mientras figuras de oposición han exigido investigaciones a fondo e incluso medidas extraordinarias en Sinaloa, desde Morena se ha reiterado que se trata de acusaciones que deben comprobarse antes de emitir juicios.
En medio de esta controversia, Rocha Moya solicitó licencia temporal a su cargo para facilitar las indagatorias correspondientes, al tiempo que ha rechazado categóricamente los señalamientos en su contra y ha calificado el caso como un intento de desacreditar al movimiento político al que pertenece.
Durazo, por su parte, subrayó que será fundamental esperar el desarrollo de las investigaciones tanto en México como en Estados Unidos, y reiteró que Morena mantendrá su postura de exigir pruebas claras antes de asumir cualquier conclusión. Asimismo, defendió que el partido continuará con su agenda política sin que estas acusaciones, aún no comprobadas, definan su rumbo.
El pronunciamiento del mandatario sonorense ocurre en un momento clave, en el que el caso ha reavivado el debate sobre presuntos vínculos entre actores políticos y el crimen organizado, así como sobre la relación bilateral entre México y Estados Unidos en materia de seguridad y justicia.
Con información de Latinus.

