“El cuidado es un acto de amor”: la emotiva lección de humanidad de la Dra. Servanda Sazueta

“El cuidado es un acto de amor”: la emotiva lección de humanidad de la Dra. Servanda Sazueta

Entre recuerdos y palabras nacidas desde el corazón, la Dra. Servanda Sazueta volvió al hospital que marcó gran parte de su vida profesional para ofrecer una conferencia magistral que terminó convirtiéndose en un homenaje a la enfermería, al servicio humano y a la vocación de cuidar.
Con la emoción reflejada en la voz, la doctora recordó los años en los que inició su trayectoria en el Hospital General de Culiacán “Dr. Beranrdo J. Gastélum”, una etapa que describió como una época de profunda unión entre médicos, enfermeras, intendentes y trabajadores.
“Éramos una familia muy unida”, expresó. “Ahora que ya me jubilé, veo hacia atrás y pienso que para mí no fue un trabajo; yo disfruté plenamente todos esos años”.
En el marco de la Jornada de Enfermería “Transformando el cuidado, liderando el futuro”, realizada en el marco del XXXVI aniversario del Hospital General de Culiacán “Dr. Bernardo J. Gastélum”, la también doctora en Desarrollo Humano recordó que la enfermería va mucho más allá de procedimientos clínicos y protocolos hospitalarios, pues representa una profesión profundamente ligada al acompañamiento, la empatía y la sensibilidad hacia quienes atraviesan momentos difíciles.
Lejos de una exposición rígida o académica, la conferencia tomó el tono de una conversación íntima sobre el sentido humano del cuidado. La Dra. Zazueta insistió en que el trato digno comienza desde uno mismo.
“Primeramente tengo que darme un trato digno yo para poder ofrecerlo”, afirmó. “El cuidado es un acto de amor”.
A lo largo de su intervención abordó temas fundamentales como la empatía, la comunicación no verbal, la confidencialidad y la importancia de comprender las emociones del paciente más allá de los procedimientos clínicos.
Con sensibilidad, recordó que las personas llegan a los hospitales cargando miedo, incertidumbre y angustia, especialmente quienes enfrentan dificultades económicas o enfermedades graves. En ese contexto, señaló, la actitud del personal de salud puede transformar completamente la experiencia del paciente.
“El trato humano influye en un 75% en la percepción de la atención”, explicó. “Los conocimientos, las técnicas y los procedimientos son importantes, pero la manera en que tratamos a las personas deja la huella más profunda”.
Añadió que muchas veces los pacientes recuerdan más una mirada amable, una palabra de aliento o un gesto de comprensión que cualquier procedimiento médico, pues el acompañamiento emocional genera confianza y seguridad durante la atención hospitalaria.
También habló del uniforme como símbolo de respeto y confianza, de la importancia de mirar a los pacientes a los ojos y de la necesidad de construir relaciones basadas en la empatía y la autenticidad.
Durante la conferencia, la doctora compartió reflexiones apoyadas en teorías del cuidado de enfermería y conceptos de desarrollo humano, destacando que el trabajo debe verse como una vía de realización personal y no solamente como una obligación laboral.
“No debemos verlo solo como un trabajo”, dijo. “El trabajo nos hace sentir parte de un equipo, de una comunidad. Amo lo que hago y eso me hace sentir valiosa para aportar a los demás”.
Asimismo, invitó al personal de salud a reencontrarse con el sentido humano de su profesión y a comprender que cada jornada representa una oportunidad de servir y transformar vidas desde el cuidado digno y compasivo.
En la recta final de su mensaje, invitó a estudiantes y profesionales a cuidar también de sí mismos, a encontrar equilibrio entre la vida laboral, la familia, la salud y el crecimiento personal.
“Tenemos que preguntarnos cómo estamos nosotros”, señaló. “Si estamos bien, podremos dar más y ofrecer un verdadero trato digno”.
La conferencia cerró entre aplausos y muestras de cariño. Autoridades y compañeros agradecieron a la Dra. Servanda Zazueta por compartir no solo su experiencia profesional, sino también una visión profundamente humana de la enfermería.
Visiblemente conmovida, la doctora respondió con sencillez:
“Los llevo siempre en mi corazón”.

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