¿El tercer piso de la 4T ya se está construyendo? … Por Jesús Alfonso Durán

¿El tercer piso de la 4T ya se está construyendo? … Por Jesús Alfonso Durán

Hay movimientos en la relación México-Estados Unidos que comienzan a dibujar un escenario político que merece, cuando menos, una lectura más profunda.

Morena ha cerrado filas alrededor de la presidenta Claudia Sheinbaum y busca presentar las acciones de Washington como una ofensiva contra la Cuarta Transformación. Pero hay una pregunta que resulta inevitable: ¿realmente están golpeando al segundo piso de la 4T?

Hasta ahora, no existe un señalamiento público de Estados Unidos contra la presidenta ni una cancelación de visa públicamente atribuida a alguno de sus principales secretarios por acusaciones de vínculos con el narcotráfico. En contraste, las medidas estadounidenses han alcanzado a personajes identificados con el obradorismo y a distintos políticos mexicanos.

El contraste se vuelve todavía más interesante en materia de seguridad.

Mientras Washington mantiene presión sobre determinados personajes, Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y uno de los hombres más cercanos a Sheinbaum, fortalece su relación con las agencias estadounidenses. El director de la DEA, Terrance Cole, lo reconoció recientemente como un socio de confianza y destacó la cooperación en inteligencia y combate al crimen organizado.

Aquí aparece una hipótesis política que no debería descartarse:

¿Y si el objetivo estadounidense no es el segundo piso de la 4T, sino el primer piso: el obradorato?

No existen elementos suficientes para afirmar que Washington esté decidiendo quién gobernará México. Sería irresponsable sostenerlo como un hecho.

Pero tampoco parece prudente ignorar el patrón.

El primer piso —el proyecto político construido alrededor de López Obrador— enfrenta una presión creciente. El segundo piso, encabezado por Sheinbaum, mantiene canales de cooperación con Estados Unidos, especialmente en seguridad. Y, paralelamente, los perfiles vinculados con inteligencia, seguridad y estructuras policiaco-militares adquieren mayor relevancia.

Entonces surge la pregunta que puede marcar los próximos años:

¿Ya se está construyendo el tercer piso de la 4T?

Porque la discusión no solamente está en quién controla hoy Morena, sino en quién tendrá la capacidad de conducir el proyecto después de Sheinbaum.

Estados Unidos no necesita escoger públicamente a un candidato. Le basta con identificar con quién puede trabajar en temas que para Washington son estratégicos: seguridad, migración, narcotráfico, frontera y estabilidad económica.

El tablero rumbo a 2027 y, sobre todo, a 2030, comienza a moverse.

El primer piso parece estar bajo presión.

El segundo piso no parece ser el objetivo.

Y el tercer piso podría estar comenzando a tomar forma.

La pregunta ya no es solamente quién será el próximo candidato de Morena.

La pregunta es quién está construyendo desde ahora el México que viene.

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