MAZATLÁN: LOS DEMONIOS ANDAN SUELTOS CHISPAZO/Felipe Guerrero Bojórquez

MAZATLÁN: LOS DEMONIOS ANDAN SUELTOS CHISPAZO/Felipe Guerrero Bojórquez

Las redes sociales y los diversos portales noticiosos de Mazatlán reportan a diario ejecuciones, asaltos, desapariciones, levantones, extorsiones y los estragos de una guerra intestina entre facciones del crimen organizado que se ajustan cuentas y se disputan la plaza. La batalla se libra tanto en la ciudad como en la zona rural. 

Hay alerta y miedo en el sur de Sinaloa, porque la confrontación armada se extiende por Concordia, Rosario y Escuinapa, particularmente en este último municipio, donde la violencia alcanza niveles comparables con los de conflictos en Oriente Medio. 

En la zona rural de Mazatlán, las ejecuciones están a la orden del día. Hace poco, vecinos de San Marcos reportaron enfrentamientos constantes entre grupos rivales. También se han registrado combates contra elementos de la Marina, en los que se utilizan drones, armas de alto calibre, granadas de mano y camionetas artilladas y blindadas. La Puerta de San Marcos y los alrededores de la presa Picachos son zonas de guerra, y muchas familias se han desplazado hacia la ciudad de Mazatlán. 

Los caminos y montes comprendidos entre El Tecomate de Siqueros y El Recodo, también en la zona rural del municipio, son territorio en disputa entre grupos armados. Sus habitantes reportan regueros de cadáveres que ellos mismos se han encargado de recoger y sepultar ante la ausencia de las autoridades. 

“La jediondera está por todos lados”, dijo un vecino que asegura haber llamado al C4 sin obtener respuesta. 

Hace unos días, en la localidad de El Guayabo, rumbo a Escamillas, El Roble y Villa Unión, se reportó el asesinato del propietario de una ruta de camiones de pasajeros. De acuerdo con los vecinos, previamente le habrían advertido que no transportara alimentos ni otros enseres para un grupo contrario que acampa en los montes del área. Hasta ahora, las autoridades ministeriales no han confirmado el hecho. 

Pánuco, en el municipio de Concordia, comunidad minera y otrora turística, es hoy un pueblo fantasma. Solo quedan dos familias, porque la mayoría de sus habitantes huyó ante la violencia impune y el abandono de las autoridades. 

Cuando fueron secuestrados los mineros que posteriormente aparecieron sepultados cerca de la comunidad de El Verde, también fueron levantadas diez personas relacionadas con la actividad minera. Hasta hoy nada se sabe de ellas. Asimismo, se reportan los asesinatos del propietario de la tienda Conasupo y de otras personas dueñas de dos abarrotes que daban servicio a la comunidad. 

En Pánuco desapareció todo. La soledad y el miedo se adueñaron de lo que alguna vez fue un poblado próspero gracias a la actividad minera y turística. Quien se atreva a visitar esa comunidad lo hará por su cuenta y riesgo, porque ni siquiera la policía se atreve a poner un pie ahí. ¡Terrible! 

En Rosario han disminuido de manera relativa los hechos violentos, pero eso no significa que los grupos armados hayan dejado de operar. Hay altibajos en la actividad delictiva, sobre todo en las muertes violentas; sin embargo, la extorsión y las amenazas son permanentes. 

En Escuinapa, la guerra no cesa. A pesar de la detención de integrantes de algunas células delictivas y de mandos de cierta jerarquía, las autoridades federales no han logrado desactivar a las facciones en disputa ni disminuir su capacidad logística. 

De la cabecera municipal de la llamada “Perla Camaronera” han salido decenas de familias para radicar en otras partes del estado o fuera de Sinaloa. Los empresarios más pudientes cerraron sus casas o las dejaron encargadas y se fueron a probar suerte a ciudades como Guadalajara, Monterrey y Tijuana. Otros emigraron a Estados Unidos o España. 

Algo similar hicieron cientos de familias de Culiacán cuando comprendieron que la guerra parecía interminable y que las autoridades estatales y federales no podían, ni pueden hasta hoy, con el paquete. 

Mazatlán se ha convertido ahora en el foco de los ajustes de cuentas entre las facciones. Repiten lo que desde el inicio de la confrontación hicieron en Culiacán: atacan negocios y residencias; identifican y ejecutan a personas presuntamente relacionadas con la facción rival, y ubican a halcones o punteros, piezas fundamentales en la logística de operación del grupo contrario. 

Durante el último mes, el puerto se ha convertido en escenario permanente de persecuciones, ataques y ejecuciones. Y, a pesar de todo, sigue llegando turismo; no en el porcentaje que anuncia la parte oficial, sino el de quienes prefirieron no cancelar su viaje en chárter carretero y confiaron en que saldrán librados de cualquier hecho colateral. En Mazatlán no se sabe a qué horas y contra quién actuarán los demonios. Pero de lo que no hay duda es que andan sueltos y empoderados por ya saben quién.

Comentarios

Aún no hay comentarios. ¿Por qué no comienzas el debate?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *