*El Jardín Botánico Culiacán resguarda semillas y germoplasma vegetal que contribuyen a la conservación de la diversidad vegetal
Culiacán, Sinaloa a 09 de septiembre del 2026.- Una semilla puede parecer pequeña, pero contiene información genética y representa una parte de la diversidad de una especie, además de conservar el potencial para dar origen a nuevos individuos o nuevos seres.
Frente a la pérdida de biodiversidad y los cambios que enfrentan los ecosistemas, conservar semillas se ha convertido en una tarea fundamental para la ciencia. No se trata únicamente de almacenarlas, sino de proteger la diversidad vegetal y generar conocimiento para la reproducción y conservación de especies.
El Jardín Botánico Culiacán cuenta con el Banco de Germoplasma “Dr. Hermilo Quero Rico”, una herramienta de conservación ex situ que permite resguardar material vegetal para investigación, reproducción y conservación.
“Cada semilla contiene información única que puede ser fundamental para la investigación, la reproducción y la conservación de las especies. Conservarlas significa mantener abierta la posibilidad de que estas plantas sigan formando parte de los ecosistemas del futuro”, explicó Mabeli González, líder del Banco de Germoplasma y Vivero Científico de Sociedad Botánica y Zoológica de Sinaloa IAP.
Este trabajo no se limita al resguardo de semillas. A través del Banco de Germoplasma se han desarrollado procesos de reproducción de especies mexicanas que enfrentan algún grado de riesgo, fortaleciendo las colecciones vivas y generando conocimiento para su conservación.
Entre las especies que han sido reproducidas mediante estos esfuerzos científicos se encuentran el guayacán (Guaiacum coulteri), la gaussia de monte o palma barril (Gaussia gomez-pompae) y la saiya (Cochlospermum palmatifidum), además de trabajos de reproducción de otras especies mediante técnicas especializadas como el cultivo in vitro.
La especialista destacó que la conservación debe comenzar antes de que una especie se encuentre en una situación crítica: conocerla, estudiarla, reproducirla y protegerla son pasos fundamentales para garantizar su permanencia.
Los jardines botánicos son verdaderos museos vivos, donde las colecciones no permanecen estáticas, sino que crecen, se investigan y generan conocimiento constantemente.
“Conservar una semilla es conservar una posibilidad: mantener viva la oportunidad de que una especie siga existiendo para las próximas generaciones”, señaló González.
A través de su Banco de Germoplasma, sus colecciones botánicas y su trabajo científico, el Jardín Botánico Culiacán demuestra que la conservación del futuro comienza con proteger las pequeñas historias que caben dentro de una semilla.

