¡A ver, plebada, dejen de rascarse la panza y abran bien los ojos porque hoy se soltó la caballada! El rancho está que arde y el día de hoy los registros para los Comités de la Defensa de la Cuarta Transformación tienen a medio Sinaloa con el Jesús en la boca. La lista para la gubernatura por Morena está más apretada que camión urbano de la ruta Barrancos cruzando el centro de Culiacán a mediodía y sin aire acondicionado, porque aquí el que no brinca vuela y la sagrada ubre presupuestal no aguanta a tanto hambriento. Todo este circo, claro, para ver quién termina siendo el ganón o la ganona por obra y gracia del todopoderoso dedo… ¡perdón!, por la línea… ¡ufff!, qué torpe, perdón de nuevo… por la milagrosa y transparente encuesta del partido.
Vaya que va a ser un día movidito y de comer ansias. En las benditas redes sociales la raza ya anda alborotada porque empezó a correr la foto de Juan de Dios Gámez Mendívil, el alcalde de Culiacán con licencia, con la tremenda leyenda de “¿Y si sí?”. Aunque todo esto no pasa de ser un puro y cochino rumor de pasillo, el mitote ya fue suficiente para poner a parir cuates a los contras que ya sentían que tenían el sartén por el mango. Por si fuera poco el alboroto, súmele que en las esquinas más grilleras del estado se arrastra con fuerza el nombre de Julio Berdegué, aquel flamante y muy mal recordado exsecretario de Agricultura federal que ahora también anda sonando recio en el río revuelto, confirmando que en la política sinaloense hasta los muertos reviven cuando huelen el aroma del poder.
En la pasarela de las damas la cosa está para alquilar balcón. La senadora Imelda Castro ya camina como si trajera la banda presidencial cruzada en el pecho, muy segura desde las alturas de la Ciudad de México, aunque la raza acá en el surco se pregunta si todavía se acuerda de cómo gastar suela en el lodo. Pisándole los talones y a ritmo de tambora llega Estrella Palacios, que apenas le iba entendiendo al negocio de la alcaldía de Mazatlán y ya trae unas ansias locas de mudarse al tercer piso del Palacio de Gobierno para ver si convierte al estado en un carnaval de tres años. Y para hacer más bulto en el mitote, ahí tienen también a Tere Guerra Ochoa y a Graciela Domínguez Nava, dos viejas lobas de mar que se saben los trucos de memoria y que andan rezándole a todos los santos para que la tómbola de la suerte les regale el papel estelar de la película.
Por el lado de los caballeros la fila da tres vueltas a la manzana y todos traen una mirada de inocencia que ni ellos se la creen. Jesús Ibarra trae una campaña tan vieja y eterna que ya parece parte del paisaje sinaloense, pero habrá que ver si el carisma le da para algo más que para andar saludando en los cruceros. Luego aparece Fernando García, que desde la mini trinchera del PT se encomienda al Espíritu Santo para que la bendita alianza no lo deje fuera del reparto de las migajas. Mientras tanto, para ponerle el toque chusco al asunto, el Verde Ecologista mandó al ruedo a su dupla de oro con Ricardo Madrid Pérez y Rodolfo Valenzuela, que el día de hoy andan tan combinados con la vegetación de la plazuela que dan ganas de echarles agua, esperando que entre tanto follaje les toque florecer en esta temporada de siembra.
La grilla se pone más espesa con la llegada de la alta burocracia estatal. Feliciano Castro dejó el escritorio, los reportes oficiales y los números alegres de la Secretaría de Economía para venir a batirse en el lodo de la grilla interna. El hombre soltó el aire acondicionado porque el gusanito del poder ruge más fuerte que el hambre, y ahora le toca demostrar si de veras tiene arrastre con la raza de a pie o si nomás era bueno para dar discursos detrás de un micrófono corporativo.
Y para que no digan que uno inventa, ahí tienen también al pinochillo mentirosillo de Omar López Campos. Hace apenas unos días negaba que fuera a buscar la candidatura y hasta funcionarios de la propia Sebides salieron a decir que no iba. Pues siempre sí. Hace unas horas presentó su renuncia a la Secretaría de Bienestar y Desarrollo Sustentable para registrarse. Así que ya quedó comprobado que en política los “no voy”, “no me interesa” y “son rumores” duran menos que un bolillo caliente en la mesa.
Todo este desfile ocurre mientras Gerardo Vargas Landeros les acomoda un tremendo periodicazo en el hocico a las lenguas más viperinas de Morena, esas que juraban y perjuraban que el hombre de Ahome estaba liquidado y se iba a quedar quieto en su esquina; pues no, el hombre nunca dijo que no, no se bajó del barco y hoy se registra con todo el ruido del mundo para meterle verdadero sabor al caldo.
Hoy se abren las compuertas del manicomio político y arranca el festival de las sonrisas fingidas, los abrazos hipócritas y las puñaladas por la espalda bien vestiditas de unidad partidista. En cuanto la famosa encuesta apunte a un solo ganador, toda esta bonita fraternidad de dientes para afuera se va a convertir en una pelea de callejón donde los que hoy se juran amor eterno van a terminar aventándose hasta con la cubeta del agua.
La pregunta del millón queda flotando en el ardiente aire de Sinaloa y ahora le toca a la verdadera raza rascarse la cabeza. ¿Ustedes a quién le van? ¿Quién creen que sea el elegido o la elegida por la divina línea… perdón, por el dedo… ufff, qué la canción, por la encuesta del partido? ¿Nos iremos por la experiencia de la capital, el ruido del puerto, el brinco de la economía, el rumor del “¿Y si sí?” o la reaparición del campo federal?
Hagan sus apuestas, dejen sus pronósticos en los comentarios y que Dios nos agarre confesados con lo que se viene.
Todo esto según yo, el Goyo 310.
